El nombre de Lucas Hernández, futbolista del PSG y campeón del mundo con Francia en 2018, quedó envuelto en una grave denuncia en Francia luego de que una familia de colombianos lo señalara —junto a su esposa, Victoria Triay— por presunta explotación laboral y trata de personas. Sin embargo, más allá del componente judicial, el caso también abrió un debate sobre los salarios que habrían recibido y lo que representan en uno de los países más costosos de Europa.
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Según reveló Paris Match, la familia colombiana trabajó para la pareja entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025 sin contrato formal ni permiso de residencia.
Marie, una mujer de 27 años que había sido enfermera en Colombia, y su madre recibían un pago mensual de 2.000 euros, mientras cumplían funciones de empleadas domésticas, cocineras y niñeras a tiempo completo, con jornadas que superaban las 12 horas diarias y semanas laborales de hasta 84 horas.

Aunque 2.000 euros pueden parecer una cifra elevada desde América Latina, en Francia —y especialmente en zonas exclusivas como Yvelines— ese monto apenas alcanza para cubrir lo básico. De acuerdo con estimaciones locales, el arriendo de una vivienda modesta puede superar fácilmente los 1.000 euros mensuales, a lo que se suman transporte, alimentación, servicios y salud, más aún para una familia de cinco personas y sin acceso a seguridad social.
Mientras tanto, el contraste resulta inevitable: Lucas Hernández es uno de los futbolistas mejor pagos del PSG, con ingresos anuales millonarios, una realidad muy distante de la que, según la denuncia, vivían quienes trabajaban en su casa sin descanso ni garantías laborales.
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La situación, según la defensa de los denunciantes, se agravó cuando la familia fue despedida y —presuntamente— se intentó regularizar la relación laboral con contratos que no reflejaban ni los horarios ni los salarios reales, un punto que ahora será clave para la Fiscalía de Versalles.
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