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Editor     Jun 11, 2026 - 8:14 pm

La historia de la estrella de Corea del Sur, Son Heung-min, está llena de goles, títulos y actuaciones memorables. Sin embargo, uno de los momentos más importantes de su carrera no ocurrió en la Premier League ni en una Copa del Mundo.

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En su camino a convertirse en una leyenda del fútbol asiático, el delantero surcoreano estuvo frente a una situación que amenazaba con frenar su crecimiento profesional. Una obligación que comparten millones de hombres en su país y que pudo apartarlo de las canchas durante una etapa crucial de su trayectoria.

Por eso, cuando Corea del Sur debute este jueves en el Mundial 2026, muchos recordarán una final disputada años atrás que terminó cambiando para siempre el destino de su máxima estrella.

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El problema que amenazaba la carrera de Son Heung-min

En Corea del Sur, el servicio militar obligatorio ha sido históricamente un requisito para la mayoría de los hombres jóvenes.

En 2018, Son tenía 26 años y acababa de disputar el Mundial de Rusia con la selección nacional. Aunque ya era una de las figuras más importantes del fútbol surcoreano y se consolidaba en Europa, el tiempo para cumplir con esa obligación comenzaba a agotarse.

La situación preocupaba especialmente porque el delantero atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera con el Tottenham Hotspur. Una interrupción prolongada podía afectar seriamente su evolución deportiva.

Mientras el mundo hablaba de sus goles y de su crecimiento en Inglaterra, Son afrontaba una incertidumbre que amenazaba su futuro profesional.

Una final contra Japón cambió destino de Son Heung-min

La oportunidad de evitar ese escenario apareció pocos meses después del Mundial. Corea del Sur avanzó hasta la final de los Juegos Asiáticos de 2018 y se encontró frente a uno de sus rivales históricos: Japón.

El encuentro terminó convirtiéndose en uno de los más importantes de toda la carrera del atacante.

Los surcoreanos lograron imponerse 2-1 en el tiempo extra y conquistaron la medalla de oro. Gracias a ese resultado, Son obtuvo una exención especial que redujo considerablemente las obligaciones militares que debía cumplir.

Aquella victoria le permitió continuar desarrollando su carrera en el fútbol profesional sin una larga pausa que podía alterar su proyección internacional.

Por eso, para muchos aficionados surcoreanos, ese partido vale tanto como cualquiera de los grandes logros que posteriormente consiguió en Europa.

Son siguió haciendo historia y ahora va por otro Mundial

Después de aquella final, la carrera del delantero continuó creciendo.

Son se consolidó como una de las máximas figuras del Tottenham, disputó una final de la Liga de Campeones y se convirtió en uno de los futbolistas asiáticos más importantes de todos los tiempos.

En 2020 aprovechó la suspensión del fútbol durante la pandemia para completar el entrenamiento militar que aún debía. Medios surcoreanos incluso reportaron que fue reconocido entre los participantes más destacados del programa.

Ahora, con 33 años, afronta una nueva Copa del Mundo con la ilusión intacta.

Antes del debut de Corea del Sur en el Mundial 2026, Son aseguró que no considera esta edición como la última de su carrera. Además, agradeció el cariño que ha recibido desde su llegada al fútbol estadounidense y evitó hablar de despedidas.

Mientras lidera a su selección en una nueva cita mundialista, el delantero sigue escribiendo capítulos de una historia que estuvo a punto de cambiar radicalmente. Todo por una final contra Japón que terminó salvando su carrera cuando más lo necesitaba.

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