El aumento sostenido del precio de la gasolina sigue impactando el presupuesto de miles de conductores en Colombia. Con un galón de combustible corriente que supera los 16.000 pesos en las principales ciudades del país, movilizar un vehículo de combustión se ha convertido en uno de los gastos más importantes para muchos hogares.
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Actualmente, recorrer cerca de 200 kilómetros a la semana en un carro tradicional puede representar desembolsos que van desde los 50.000 pesos hasta más de 80.000 pesos solo en combustible. A esto se suman otros costos habituales como cambios de aceite, filtros, correas y mantenimientos preventivos que elevan aún más la factura mensual.
Ante este panorama, los vehículos eléctricos aparecen como una alternativa que gana terreno por su capacidad para reducir gastos operativos. De acuerdo con estimaciones del sector, el costo por kilómetro recorrido puede ubicarse entre los 60 y 80 pesos, dependiendo de la tarifa de energía y del tipo de carga utilizada, una diferencia considerable frente a los vehículos impulsados por gasolina.
Por ejemplo, un automóvil eléctrico equipado con una batería cercana a los 16 kWh y una autonomía de alrededor de 200 kilómetros puede requerir entre 6.000 y 12.000 pesos para completar una carga. En comparación, recorrer una distancia similar con un carro de combustión puede costar varias veces más.
La diferencia también se mantiene en vehículos con mayores capacidades. Un modelo con batería de aproximadamente 31 kWh y autonomía cercana a los 330 kilómetros puede demandar entre 11.000 y 53.000 pesos para una carga completa, mientras que una versión con batería superior a los 56 kWh y alcance de hasta 530 kilómetros puede requerir entre 21.000 y 100.000 pesos, dependiendo del lugar de carga y la tarifa eléctrica, según JMEV.
Más allá del ahorro en energía, especialistas destacan que los carros eléctricos suelen requerir menos mantenimiento mecánico debido a la ausencia de componentes como sistemas de lubricación, filtros de aceite y algunas piezas sujetas a desgaste frecuente en los motores de combustión.
A esto se suman beneficios regulatorios presentes en varias ciudades del país, como excepciones a restricciones de movilidad, entre ellas el pico y placa, lo que puede representar una ventaja adicional para quienes utilizan su vehículo a diario.
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Aunque la inversión inicial todavía suele ser más alta que la de un automóvil convencional, la reducción en combustible y mantenimiento está convirtiendo a la movilidad eléctrica en una opción cada vez más atractiva para quienes buscan disminuir sus gastos de transporte en el largo plazo.
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