Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Oct 14, 2026 - 5:15 pm
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El santol es una fruta todavía poco conocida en Colombia pero que viene conquistando espacios gracias al interés por los cultivos exóticos. Se muestra similar al mangostino, aunque su mayor diferencia está en la cáscara, que adquiere tonos amarillos o anaranjados, y en su pulpa, cremosa y de sabor entre dulce y ácido. Según el blog Frutas Colombianas, ya existen árboles de santol en producción en algunas regiones tropicales del país, como el municipio de Cotorra, Córdoba. Sin embargo, su presencia sigue siendo limitada y encontrarlo en los mercados colombianos aún resulta poco común.

El santol, cuyo nombre científico es Sandoricum koetjape, pertenece a la familia Meliaceae, como el langsat, otra fruta típica del sudeste asiático. Se considera originario de la antigua Indochina y la península malaya; su cultivo se ha diseminado por países como Filipinas, Indonesia, India y Sri Lanka, adaptándose a las zonas tropicales. El árbol de santol, de gran porte, se reconoce por el tamaño de sus hojas compuestas y la forma redondeada de los frutos —que pueden medir hasta 10 centímetros de diámetro—, cubiertos por una cáscara amarilla, dorada o rojiza. Al interior, la pulpa blanca o cremosa rodea varias semillas, y su sabor depende de la variedad y la parte que se consume, presentando matices dulces, ácidos e incluso amargos.

En el contexto asiático, el santol tiene especial protagonismo gracias a la versatilidad de sus frutos. Según la Universidad Ateneo de Manila, en Filipinas, el arilo —la parte carnosa que recubre las semillas— se consume fresco, puede remojarse para suavizar su textura o se utiliza en mermeladas y conservas. Además de su uso gastronómico, el santol ofrece otros recursos: datos del Pha Tad Ke Botanical Garden destacan que su madera sirve para fabricar muebles y leña, de su corteza se extraen tintes y el aserrín es útil para el cultivo de setas.

No menos relevante resulta su papel en la medicina tradicional de la región. Según la Universidad Ateneo de Manila, en algunas prácticas locales las hojas y raíces del santol han sido empleadas para tratar fiebre, diarrea y como tónicos posparto, aunque no existe evidencia científica que respalde estos usos. Así, el santol se mantiene como una fruta singular que despierta curiosidad, tanto por su sabor como por sus aplicaciones, y que comienza a abrirse paso en Colombia gracias a pequeños productores interesados en la diversidad agrícola.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Dónde se puede conseguir el santol en Colombia?

El santol aún es escaso en Colombia, pero algunos aficionados a los cultivos exóticos ya han logrado producirlo en ciertas regiones, como el municipio de Cotorra, Córdoba, según reporta el blog Frutas Colombianas. Debido a que no es común en los mercados, quienes buscan conseguirlo pueden intentar contactando a productores especializados en frutas exóticas del país.

¿Para qué se utiliza el santol y cuáles son sus propiedades más importantes?

El santol se aprovecha tanto en la gastronomía, al consumirse fresco o en recetas como mermeladas y platos típicos del sudeste asiático, como en la fabricación de muebles, leña y tintes. Según la Universidad Ateneo de Manila y el Pha Tad Ke Botanical Garden, sus hojas y raíces también se han usado en prácticas tradicionales medicinales, aunque estos efectos no cuentan con aval científico.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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