El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
En los últimos años, Medellín ha experimentado una profunda transformación social y económica que ha impactado directamente en su cultura gastronómica. El incremento del turismo internacional ha propiciado una expansión significativa de la oferta culinaria de la ciudad, dando cabida a experiencias y sabores provenientes de diversas regiones del mundo. Ahora, los habitantes y visitantes de la capital antioqueña pueden disfrutar de restaurantes especializados con menús que reflejan auténticas tradiciones internacionales. En este contexto, el restaurante Pato Pekin emerge como un ejemplo notable de esta sinergia cultural, bajo la dirección del chef Diego Fernando Ardila León.
Ardila León, con veinte años de trayectoria en la gastronomía, se ha sumergido en las cocinas de China, Japón, Vietnam y Myanmar, experiencias que han marcado su visión y su propuesta. Según explicó en entrevista con EL COLOMBIANO, su trabajo directo junto a chefs de estas regiones le permitió apreciar la riqueza y diversidad interna de la cocina asiática. Sostiene que, frente a la reducida percepción que suele prevalecer en América Latina sobre la comida asiática —frecuentemente limitada a fritos y preparaciones al vapor—, el arte culinario de Oriente abarca sopas, ensaladas, vegetales y un uso destacado de especias. En China, por ejemplo, el picante y el chile dominan, mientras que los sabores dulces y el ritual del té caracterizan a la cocina japonesa.
No solo los métodos y sabores han sido objeto de intercambio, sino también las propias recetas. El chef resalta que el ramen, plato emblemático de Japón, tiene su origen en la lámian china —sopa de fideos estirados a mano— y ha evolucionado por la dinámica comercial y cultural entre los países asiáticos. Estas adaptaciones revelan cómo las tradiciones culinarias están en constante transformación. En el caso de Colombia, Ardila León cita el arroz cantonés, cuyo origen se encuentra en la ciudad china de Cantón, pero cuya versión colombiana emplea menos sal y soya y más vegetales como cebolla, zanahoria y pimentón, reflejando la capacidad de reinterpretar recetas según los gustos e ingredientes locales.
El restaurante que lidera utiliza una combinación de productos nacionales, tanto en proteínas como en vegetales, junto con insumos importados esenciales, como salsas traídas especialmente de China. Preparaciones complejas como el pato pekin o el ramen requieren una elaboración minuciosa, a menudo con fondos cocinados por más de seis horas y el desarrollo artesanal de fideos y masas en el mismo local. El resultado es una cocina chino-colombiana que demuestra respeto tanto por la tradición milenaria como por la riqueza agrícola del país.
Por otro lado, Ardila León hizo hincapié en la flexibilidad y evolución constante de los hábitos alimenticios en Asia. Señaló que, aunque existe una extensa variedad de animales consumidos tradicionalmente en la región —incluyendo insectos y arácnidos—, estos hábitos han disminuido a raíz del impacto de movimientos protectores de los animales y nuevas regulaciones. En cuanto al arroz cantonés, el chef subraya cómo la versión colombiana prioriza la calidad y color de los vegetales locales, prescindiendo así del glutamato monosódico —utilizado en la versión original—, y logra una propuesta que resalta tanto el legado asiático como la identidad colombiana.
¿Cómo se eligen los ingredientes clave en la cocina fusión chino-colombiana?
La elección de ingredientes es un aspecto central en la propuesta gastronómica del restaurante Pato Pekin, que busca un equilibrio entre autenticidad y localismo. El chef Diego Ardila León destaca que la base de su cocina es la combinación de productos importados, como ciertas salsas esenciales para mantener el sabor original de la cocina asiática, y productos colombianos frescos, principalmente proteínas y vegetales. Esta selección cuidadosa permite conservar la esencia de platos tradicionales y al mismo tiempo rendir homenaje a la riqueza y variedad de los ingredientes nacionales, haciendo que la cocina fusión pueda responder tanto a la demanda de autenticidad de los visitantes extranjeros como a los gustos y preferencias del público local. Así, la gastronomía chino-colombiana resulta en una expresión dinámica y representativa de la actual diversidad cultural de Medellín.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO