La vainilla ha sido históricamente un producto querido por muchos cocineros para darles un sabor especial a sus alimentos, y su uso se ha popularizado con el pasar del tiempo, sobre todo en productos como helados, postres y demás.

El sabor especial que tiene la vainilla despierta curiosidad en muchas personas y es por eso que no es menor la cantidad de usuarios que se pregunta en Internet cuál es el origen de ese sabor. Muchos se llevan una sorpresa al descubrirlo, ya que casi nadie imaginaría que su génesis estuviera relacionado con algo que puede resultar desagradable para la mayoría. En Pulzo le contamos la historia alrededor del tema.

De dónde viene la vainilla

El sabor artificial de vainilla tiene su origen en el castóreo, una secreción de las glándulas anales de los castores, que es utilizada por dichos animales para acicalar su pelaje y hasta marcar territorio. Sin embargo, más allá de que el castóreo salga de esa parte del cuerpo de los roedores, su olor no es desagradable y tiene un aroma parecido al almizcle porque la dieta de esos animales está basada en hojas y cortezas.

Desde la primera mitad del siglo pasado, el castóreo empezó a utilizarse en productos alimenticios para darle un sabor agradable a las cosas. Sin embargo, con el pasar de los años su uso también se extendió a una industria en la que también es conocido el aroma de la vainilla: las fragancias.

El uso del castóreo en los alimentos, que puede resultar polémico para muchos, está avalado por la mismísima Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), entidad que lo cataloga como un aditivo alimentario.

Alrededor del mundo hay algunas granjas encargadas de criar castores y en ellas se adecuan una especia de contenedores, en los que los roedores se frotan y liberan el castóreo, en un procedimiento que para ellos resulta muy similar al de marcar territorio.

El sabor de vainilla también se puede obtener de orquídeas con flores polinizadas en algunas regiones tropicales del mundo. Sin embargo, son escasos los lugares en los que se pueden encontrar y su recolección también resulta muy costosa.