Ingram publicó en su Instagram una foto en la que aparece comiendo en un restaurante, a pesar de que las autoridades le habían dejado claro que debía hacer una cuarentena obligatoria, publica el diario Bailiwick Express.

El pasado 12 de octubre, la joven  voló de la ciudad de Mánchester a la isla de Jersey para visitar a su familia. Poco después, fue informada de que un pasajero que estaba sentado a su lado había dado positivo para coronavirus, por lo que le pidieron que se aislara y se sometiera a una prueba días más tarde, indica el mismo medio.

Las autoridades sanitarias se alarmaron al revisar sus redes sociales y ver la publicación de la visita a un restaurante. Por ello, hicieron una visita sorpresa a la vivienda de sus padres y confirmaron que no estaba cumpliendo la cuarentena, detalla el rotativo inglés.

También se dieron cuenta de que aparte de salir a cenar, la británica había salido a hacer compras y había visitado a un amigo.

Cuando dieron con su paradero, la arrestaron y posteriormente fue declarada culpable de dos cargos de incumplimiento de las normas de autoaislamiento. La sanción fue una millonaria multa de 6.600 libras esterlinas (unos 33 millones de pesos).

“Es lamentable que alguien ponga en peligro la salud de otros isleños después de haber sido informado de la necesidad de autoaislarse”, dijo a Bailiwick Express Caroline Maffia, líder estratégica del grupo de Rastreo, Monitoreo y Control de Contactos de Jersey.

Cualquier persona identificada como contacto directo de una persona positiva al COVID-19 debe comprender la importancia de seguir los consejos de salud pública y cumplir con la ley”, finalizó en el mismo diario.