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Este artículo fue curado por Oskar Ortiz   Abr 9, 2026 - 6:03 pm
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Isabella Robayo aseguró haber estado al borde de la muerte luego de inyectarse en las venas un suero homeopático para tratar una arruga que ella tenía en la frente. A través de sus redes sociales, la comunicadora social narró los días de angustia que vivió estando hospitalizada y recomendó a las personas no llevar a cabo este tipo de procedimientos.

@11ir06Parte 1. Si mi hermana no hubiera estado no la cuento reina. No se inyecten nada en la vena por fis.♬ sonido original – Isabella

En su cuenta de TikTok, Isabella contó que “yo me quería inyectar una arruga que tengo en la frente, fui a un sitio y en ese sitio me recomendaron también que me pusiera unos sueros homeopáticos para hacerle un detox a mi cuerpo para liberar el estrés y la ansiedad. Acepté y fui sola un miércoles a las 11:00 de la mañana y me puse primero los sueros”.

La joven de 23 años aseguró que los sueros ingresaron por una de las venas de sus brazos y una vez terminaron de aplicarle los sueros “me dio como la pálida; me dio mucho frío, estaba muy pálida, me mareé y me dieron náuseas”. Lo que hicieron las personas que la atendieron fue arroparla con una cobija y ofrecerle un agua aromática.

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Isabella se tomó el agua aromática y luego la inyectaron en la frente para tratar su arruga. “Pagué y me fui”, narró. Camino a su casa, dijo, comenzó a temblar de frío, a pesar de que en Bogotá estaba haciendo sol.

Una vez llegó a su casa, dijo Isabella, se tomó una bebida hidratante, se acostó y “empecé a saltar. O sea, ya no temblaba, sino que saltaba en la cama y se me puso el corazón a mil, empecé a sudar frío, no podía respirar bien, veía muy borroso”.

Isabella se acostó pensando que se iba a sentir mejor con el reposo, pero 15 minutos después se levantó sudorosa y con el corazón latiendo anormalmente. “Vomité, vomité, vomité muchísimo y ya no tenía fuerzas. Lo único que hice fue acostarme en el piso del baño a esperar mi hora. Necesitaba avisarle a alguien, así que salí corriendo a mi cama sin poder ver dónde estaba. Ni siquiera tenía fuerzas para levantar el celular. Llamé a mi hermana y le dije, ‘hermana, me estoy desmayando’ y le colgué”.

La hermana de Isabella estaba recién operada de una cirugía, pero logró ayudar a su hermana para que se levantara y poderla llevar a un hospital. “Como pudimos, me metí al carro, mi hermana no podía manejar, pero manejó, y salimos como unas locas del conjunto. Yo no podía respirar, tenía los labios morados, los ojos hundidos, estaba pálida, pero consciente”.

El primer diagnóstico: una infección en la inyección de los sueros

Una vez llegaron al hospital, Isabella fue atendida por el personal médico y comenzaron los exámenes médicos para determinar su estado. El primer reporte médico decía que había ingresado “paciente de 23 años de edad con shock de presunto origen infeccioso de foco no claro con respuesta hasta ahora a hidratación. Dentro de los paraclínicos, presencia de leucopenia, hipocalemia, gases arteriales, acidosis metabólica”.

Isabella estuvo tres noches y cuatro días en el hospital. Contó que una vez llegó a la clínica la reanimaron por la vena porque estaba muy grave. “Estuve a un minuto de que me diera un infarto. Llegaron mis papás, llegó la internista, y el primer diagnóstico – lo primero que se pensó – era que me habían metido una infección a la sangre por el chuzón de los sueros; eso se pensó cuatro días mientras salían los resultados”.

La comunicadora narró que los médicos tuvieron que brindarle a ella medicamento por vía yugular porque las venas de su brazo “ya no daban abasto. Necesitaba ser directo al corazón porque esto era de urgencia”.

Cuando a Isabella le comenzaron a administrar el medicamento, indicó, se comenzó a sentir mal: “Yo sentía que se me había metido un gas o un frío en el pecho y sentía mucha presión. Entonces, empezaba a sentir que se me olvidaba respirar. Me tuvieron que hacer de urgencia un electro para ver cómo estaba funcionando el corazón. Gracias a Dios estaba funcionando bien, pero yo me sentía muy mal”.

Isabella denunció que la empresa de medicina prepagada Colsanitas le negó el cubrimiento de su hospitalización y que no le podían brindar una cama en UCI “porque los sueros que me puse no me los suministró una persona que hace parte de Colsanitas”, por lo que a la joven comunicadora y a su familia les tocó buscar una cama UCI por su EPS. Sin embargo, el lugar que le asignó su EPS estaba a 4 horas de su casa, así que su familia decidió costear la hospitalización particular.

En medio de los procesos burocráticos para que pudiera recibir atención médica, Isabella narró que ya no sentía los latidos del corazón sino que “genuinamente sentía cómo se movía el corazón, cómo entraba el líquido. Se sentía horrible. Llegaba momentos en lo que se me olvidaba respirar. Me cortaron el medicamento para que el corazón se normalizara, pero no pasó. Entonces, me tuvieron que dopar con hidromorfona para calmarme”, dijo.

Cuando Isabella salió de la primera clínica en la que estuvo internada, el diagnóstico tras los exámenes fue “un shock séptico por unos sueros, pero estábamos a la espera de que salieran los resultados de los cultivos para ver si sí tenía una infección en la sangre o no”.

@11ir06Parte 2. Personal de la primera clínica las amo con todo mi corazón.♬ sonido original – Isabella

Isabella fue trasladada a otra clínica, en donde le indicaron que por fin habían salido los resultados de los cultivos de sangre que le realizaron en el anterior hospital para verificar si tenía alguna infección, los cuales, por fortuna, salieron negativos.

La conclusión a la que llegaron los médicos que atendieron a Isabella fue que la joven tuvo un shock anafiláctico, dijo, por un componente que los sueros que se aplicó tenían. “Estos sueros a uno se los venden como que son homeopáticos, que son muy buenos y que no necesitan prescripción médica”.

Lo que Isabella no sabía era que esos sueros tenían un componente llamado equinácea, la cual es una planta medicinal que le generó na alergia: “Yo resulté alérgica a la flor y como me puse los sueros intravenosos, básicamente era como si me hubiera envenenado”.

En la siguiente clínica, Isabella estuvo internada dos días, le realizaron más exámenes médicos. Sin embargo, en medio de su recuperación tuvo una crisis: “Ya me iban a quitar la sonda, ya había salido de la cuarentena y yo estaba super nerviosa. Temblaba. Estaba muy ansiosa. Llegó el jefe, me acostó en la camilla y la sacó. Yo le dije que si me la dejaba ver, me la dejó ver, él me dijo que eso estaba tocando la parte derecha del corazón y ahí empecé a marearme. Me sentaron y de la nada se me olvidó respirar, empecé a hiperventilar. Me movieron a la camilla y de la fuerza que hice se me abrió la herida del cuello y comencé sentir que burbujeaba la sangre y se derramaba. Estaba sangrando por el cuello”.

Isabella narró que, en medio de su desmayo, “en mi cabeza estaba en una montaña rusa con mi sobrinita, estábamos tranquilas, todo estaba tranquilo, todo calmado, hasta que alguien me gritó, ‘Isa’. Yo volví a la vida real y lo que pasó fue que yo torcí los ojos y tenía las manos y los pies chuecos. Me dijeron que fue ansiedad, me trataron de estabilizar y ese día me sacaron de UCI y me ingresaron a habitación. Cuando me pasaron a habitación, yo estaba muy nerviosa porque me seguía acordando de que casi me muero, otra vez, pero esa vez se sintió horrible porque aluciné. Yo estaba muy asustada y comencé a llorar. Me tranquilizaron. Lloré y lloré y lloré. Me sirvió mucho llorar”.

Finalmente, la joven de 23 años dijo que al siguiente día le dieron salida. “Gracias a Dios, gracias a todos los médicos”.

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