El Colombiano es un grupo editorial multiplataforma con más de 110 años de existencia. Nació en la ciudad de Medellín en Antioquia. Fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez, se ha especializado en la investigación y generación de contenidos periodísticos para diferentes plataformas en las que provee a las a...
En la edición 2026 del Consumer Electronics Show (CES), reconocido como el evento más relevante de la industria tecnológica a nivel global, la empresa Lovense presentó a Emily, un robot humanoide equipado con inteligencia artificial que promete transformar la interacción entre humanos y máquinas. Según la información divulgada durante la feria, Emily puede mantener conversaciones fluidas, recordar detalles de interacciones anteriores y modificar su comportamiento conforme aprende sobre el usuario, lo que marca una evolución significativa respecto a dispositivos robóticos previamente conocidos.
Lovense, organización previamente asociada con el desarrollo de juguetes sexuales conectados, sorprendió al público al enmarcar su nuevo producto no solo como una herramienta tecnológica, sino como una respuesta a la “crisis de soledad” identificada por la empresa en amplios sectores de la población. Según Lovense, Emily podría ofrecer a sus usuarios confianza y una conexión desprovista de juicio, priorizando la seguridad en la expresión íntima.
Uno de los aspectos más notables de Emily, según fuentes de El Colombiano, es la composición de su cuerpo: cuenta con un revestimiento de silicona de alta calidad que imita el tacto humano y un esqueleto completamente articulado. Los mecanismos incorporados le permiten ejecutar movimientos faciales simples, como sonreír y articular gestos al hablar. Este realismo físico se complementa con un software emocional basado en aprendizaje automático que recuerda gustos, registra conversaciones, y ajusta respuestas de acuerdo con el historial del usuario, diferenciándose así de otros dispositivos orientados a la interacción social.
La conectividad también constituye una parte esencial de la experiencia. Emily puede ser gestionada a través de una aplicación móvil, que habilita la interacción remota, la recepción de imágenes creadas por el sistema de inteligencia artificial, y múltiples opciones de personalización física y de personalidad. El robot emplea tecnología Bluetooth y dispone de una batería con hasta ocho horas de autonomía, mientras que su precio variará entre 4.000 y 8.000 dólares dependiendo de los ajustes elegidos. Se prevé que su lanzamiento ocurra en 2027.
La introducción de Emily ha alimentado un intenso debate sobre los alcances y las consecuencias emocionales de entablar vínculos con agentes artificiales. Según El Colombiano, estudios previos indican que algunos usuarios pueden llegar a desarrollar conexiones significativas con este tipo de inteligencia artificial, lo que plantea preguntas sobre el bienestar psicológico y el significado de la intimidad mediada por máquinas. Voces críticas ponen en duda la autenticidad de estas relaciones, advirtiendo que, por muy avanzada que sea la tecnología, difícilmente se alcanzará la complejidad de un lazo humano genuino. Asimismo, existe inquietud acerca de si este tipo de soluciones podría, en realidad, acentuar el aislamiento social.
El tema de la privacidad añade otra capa de complejidad. Experiencias previas con sistemas similares han puesto en evidencia vulnerabilidades, como posibles filtraciones de datos o accesos no autorizados, lo que ha impulsado a los expertos a solicitar mayores medidas de protección y seguridad digital, dada la cantidad de información sensible compartida durante la interacción con estos dispositivos.
En definitiva, la aparición de Emily pone de relieve la tendencia actual de la industria tecnológica hacia una integración cada vez más profunda entre robótica, inteligencia artificial generativa y adaptativa, y expresividad emocional en máquinas, como lo demuestra la variedad de innovaciones presentadas en el CES 2026. Este panorama abre nuevos caminos y también nuevos desafíos, tanto técnicos como éticos, para la relación futura entre personas y dispositivos inteligentes.
¿Qué tipo de personalización permite Emily?
La personalización es uno de los elementos distintivos del robot Emily. La empresa Lovense informó durante el CES 2026 que los usuarios pueden, a través de una aplicación móvil, ajustar no solo características físicas del robot —como ciertos rasgos externos o detalles de su apariencia—, sino también matices de comportamiento y personalidad. Esta capacidad de adaptación implica que cada usuario puede crear una experiencia única y recibir respuestas que se ajustan a sus preferencias y diálogo previo. La relevancia de este enfoque radica tanto en la promesa de mayor satisfacción como en el debate sobre los límites de la individualización emocional ofrecida por la inteligencia artificial en contextos íntimos.
¿Cómo puede afectar la privacidad el uso de un robot como Emily?
El empleo de robots conectados y dotados de inteligencia artificial, como Emily, trae consigo importantes interrogantes en materia de seguridad y privacidad. Dado que estos dispositivos recopilan información sensible sobre las preferencias y los hábitos de los usuarios, el riesgo de que esta información sea expuesta o mal utilizada ha sido objeto de preocupación entre expertos y críticos. De ahí que la protección de datos y la transparencia en el manejo de la información se consideren aspectos fundamentales para evitar que las interacciones íntimas con robots como Emily conlleven vulnerabilidades o consecuencias imprevistas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO