El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El champiñón, uno de los hongos comestibles más populares del mundo, cuenta con una historia fascinante que se remonta al siglo XVII en Europa. Según se detalla en la información proporcionada, el origen etimológico de la palabra “champiñón” proviene del latín campinio y campinionis, términos que aluden a un comestible de campo llano, haciendo referencia a su hábitat natural. En 1650, en Francia, se documentó por primera vez el cultivo de champiñones silvestres. Esto ocurrió cuando agricultores notaron que después de lavar hongos silvestres y verter esa agua sobre el estiércol de caballerizas, brotaban nuevos ejemplares de este hongo. Por este método de cultivo peculiar y su arraigo en la capital francesa, el hongo pasó a ser conocido también como “champiñón de París”.
La gastronomía internacional debe mucho a los champiñones, pues no solo aportan sabor y textura sino que tienen una historia ligada a tradiciones culinarias que han transcurrido por generaciones. El interés actual por los champiñones, tanto en recetas caseras como en propuestas gourmet, se nutre de este trasfondo histórico y de las múltiples posibilidades que ofrece en la cocina. Un ejemplo de ello se encuentra en una receta clásica en la que el champiñón es protagonista junto a ingredientes como arroz, almendras laminadas y queso parmesano.
La elaboración comienza tostando las almendras en una sartén hasta alcanzar un tono dorado. Posteriormente, se retiran las almendras y, en la misma sartén, se saltean los champiñones con mantequilla a fuego medio. Este paso requiere paciencia para que los hongos adquieran una textura apetecible y ese característico sabor dorado. Una vez preparados, se apartan. En paralelo, se sofríe cebolla blanca y ajo finamente cortados, nuevamente en mantequilla, añadiendo el arroz para impregnarlo bien de los aromas base.
En el siguiente paso se reincorporan los champiñones y se vierte caldo de verduras, llevando la mezcla a una cocción pausada hasta que el arroz haya absorbido el líquido. Por último, se integran las almendras tostadas y el queso parmesano, brindando cremosidad y un contraste crocante. Así, se sirve un plato reconfortante donde tradición e innovación confluyen gracias a este hongo milenario. La invitación a quienes disfrutan de la experimentación culinaria está abierta: se promueve compartir nuevas recetas o ideas gastronómicas comunicándose directamente al correo proporcionado por Tatiana Gómez Fuentes.
¿Por qué el champiñón de París es tan apreciado en la cocina? - El champiñón de París ha ganado un lugar de honor en la gastronomía internacional por su versatilidad, textura y sabor característico. Su cultivo, originado en Francia en el siglo XVII, permitió su incorporación masiva en la cocina europea, extendiéndose con el tiempo a otros continentes. Además, su perfil organoléptico—que combina suavidad y un ligero toque terroso—lo hace ideal para platos tanto simples como elaborados, justificando su presencia habitual en las recetas más reconocidas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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