El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Desde el 14 de enero entró en vigencia una nueva estructura tarifaria en los principales destinos turísticos y culturales de Francia, destinada a quienes no provienen de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein o Noruega. De acuerdo con información de El Espectador, museos y monumentos emblemáticos como el Louvre, el Palacio de Versalles, la Sainte-Chapelle, la Ópera Garnier o el castillo de Chambord han incrementado los precios de sus entradas específicamente para visitantes extracomunitarios. Por ejemplo, los boletos para el Museo del Louvre han pasado de 22 a 32 euros para este grupo, mientras que en el Palacio de Versalles la subida fue de 22 a 25 euros, y en la Sainte-Chapelle de 16 a 22 euros.
La medida ha generado incomodidad entre algunos viajeros. Tal es el caso de una pareja que arribó al Louvre: ella, residente en Londres y de ciudadanía británica de origen ucraniano, tuvo que pagar 32 euros, mientras que su pareja, ciudadano húngaro, pagó solo 22 euros por no encontrarse el Reino Unido en la Unión Europea desde 2020. Olga, la visitante británica, reclamó lo que considera un trato desigual para personas que viajan juntas pero provienen de países con diferentes acuerdos internacionales.
Pamela González, visitante latinoamericana, compartió su insatisfacción respecto al incremento, señalando que, para quienes viajan desde distancias considerables, la diferencia de precio termina afectando de manera significativa la experiencia, especialmente dadas las fluctuaciones cambiarias y altos costos de viaje y estancia. González expresó que los turistas de otras regiones, además de enfrentar gastos elevados en pasajes y estadía, ahora deben asumir también un aumento del 50% en los costos de ingreso a recintos culturales.
La administración francesa, según declaraciones emanadas del Ministerio de Cultura y citadas por El Espectador, sostiene que la decisión de elevar estos precios busca asegurar recursos para el mantenimiento y renovación de su patrimonio histórico y artístico, actualmente objeto de ambiciosos proyectos de restauración como la Sainte-Chapelle y la Ópera Garnier. Rachida Dati, ministra de Cultura, comunicó en 2025 que la iniciativa responde a la necesidad de financiación sostenible para el sector.
No obstante, no todas las reacciones han sido negativas. Algunos visitantes, como una familia mexicana entrevistada por El Espectador, reconocen la lógica de la decisión, considerando que los no residentes no contribuyen al sistema impositivo local, mientras que la experiencia de precios diferenciados tampoco les resulta desconocida, pues en su país existen medidas similares para servicios culturales. Aun así, el impacto se siente más fuerte debido a la reputación internacional de museos como el Louvre. Por otro lado, ciudadanos franceses como Jaunet consideran que estas iniciativas favorecen a los europeos, algo que ven como justo frente a ciudadanos de países lejanos, ya sean asiáticos, rusos o estadounidenses.
El gobierno francés argumenta que, compatiblemente con las prácticas de recintos como el Metropolitan Museum of Art en Nueva York y otros grandes museos internacionales, los ajustes tarifarios no solo son comunes sino proporcionales. Asimismo, subraya que existe un margen de comparación global, ya que destinos emblemáticos como el Taj Mahal o la Ciudad Prohibida también mantienen precios diferenciados para extranjeros.
Esta política de precios diferenciados plantea preguntas sobre la accesibilidad global al patrimonio cultural, las responsabilidades fiscales y el propósito social de museos y monumentos. El caso francés ilustra los desafíos inherentes a la preservación del patrimonio frente al turismo internacional y la necesidad de mantener recursos suficientes para la restauración y modernización de estos espacios históricos.
¿Por qué los precios de entrada a museos y monumentos suelen ser más altos para extranjeros?
La diferenciación en los precios de entradas para visitantes extranjeros y locales se observa en muchos países y responde a razones que combinan política fiscal y sostenibilidad del turismo. Según lo explicado en el artículo de El Espectador, Francia y otras naciones implementan este sistema porque los residentes contribuyen al mantenimiento de espacios culturales a través de impuestos, mientras que los turistas foráneos no lo hacen. Como resultado, las tarifas superiores para no residentes buscan equilibrar la balanza presupuestaria y asegurar fondos para proyectos de restauración y modernización.
Esta política también puede funcionar como un incentivo para los residentes, facilitando su acceso a la cultura y reforzando su sentido de pertenencia a la herencia nacional. En países como México, las diferencias tarifarias entre visitantes locales y extranjeros son prácticas habituales en museos y recintos arqueológicos. Sin embargo, para los turistas internacionales, la medida puede percibirse como un obstáculo financiero, especialmente cuando los aumentos son significativos en lugares de gran atractivo global, como el Louvre o Versalles.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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