Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 6, 2026 - 11:09 am
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La paella, uno de los platillos más emblemáticos de la gastronomía española, ha trascendido fronteras hasta situarse entre las recetas más reconocidas a nivel mundial. Este manjar tiene como base principal el arroz, cuya cocción se realiza en una sartén especial conocida como paellera, distintiva por ser ancha y de asas pronunciadas. Desde sus orígenes, esta preparación se ha caracterizado por congregar a los comensales en torno al fuego, en una experiencia culinaria compartida y repleta de tradición.

Resulta interesante observar cómo el propio nombre del platillo, la paella, proviene del recipiente donde se cocina. Esta relación directa entre el método de preparación y la denominación del plato subraya el vínculo cultural que lo envuelve. Si bien la receta tradicional constaba de ingredientes modestos y locales, con el paso del tiempo se registró una evolución notable, pues se han ido incorporando elementos ajenos a la fórmula original, como los mariscos. Este cambio ha suscitado debates entre puristas y renovadores, aunque la versatilidad del plato es una de las razones de su popularidad global.

En 2021, la paella alcanzó un nuevo nivel de reconocimiento al ser declarada “Bien de Interés Cultural” el 9 de noviembre, consolidando su valor no solo como propuesta gastronómica, sino también como símbolo patrimonial de la cultura española. Información proporcionada por El Espectador subraya este hecho, que refrenda el prestigio y la importancia del platillo en la identidad colectiva.

Para quienes deseen experimentar su preparación, el proceso comienza calentando la paellera y añadiendo aceite de oliva. El siguiente paso consiste en sofreír cebolla, ajo y paprika, antes de agregar tomate rallado, cocinando la mezcla hasta obtener un sofrito espeso. Se integra después el arroz, permitiendo que “nacare”, lo que significa darle una ligera cocción hasta que los granos se tornen translúcidos, para aprovechar su sabor y textura. Posteriormente, se incorpora caldo caliente, sal y hebras de azafrán, encargado este último de dar color y aroma característicos al plato.

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En su versión marina, se agregan los mariscos, ubicándolos con la concha hacia abajo en contacto con el arroz, y se cocina por aproximadamente ocho minutos, momento en el que el arroz empieza a ser visible en la superficie. El último tramo de la cocción se realiza tapando la paellera durante diez minutos más, para garantizar que los sabores se integren completamente. El reposo posterior asegura que la paella adquiera la textura y el sabor deseados antes de ser servida. Así, la receta combina técnicas ancestrales y elementos contemporáneos, permitiendo que cada versión de la paella sea un reflejo de diversidad e innovación culinaria.

¿Cómo ha impactado la declaración de la paella como ‘Bien de Interés Cultural’ en su valoración global?

La decisión de conferir a la paella el estatus de “Bien de Interés Cultural” el 9 de noviembre de 2021, como señala El Espectador, contribuyó no solo a su reconocimiento oficial dentro de España, sino también a su proyección y aprecio en el resto del mundo. Este título implica una protección especial y subraya la relevancia del platillo más allá de lo gastronómico, posicionándolo como elemento fundamental del patrimonio cultural.

Desde entonces, se ha percibido un aumento del interés tanto de especialistas culinarios como de viajeros internacionales. La protección y promoción que conlleva esta distinción han apoyado la difusión de la paella en restaurantes de distintas latitudes, reforzando su identidad y abriendo espacios para la exploración de nuevas versiones que, sin perder su esencia, continúan conquistando paladares en numerosos países.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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