El mural, de más de cinco metros pintado al lado de un puente en la autopista norte de Bogotá, representaba los rostros de trece altos cargos del Ejército que supuestamente fueron los responsables de los asesinatos a civiles (presentados como guerrilleros dados en baja en combate), junto con los números de muertes que se les atribuyen a cada uno.

Entre los rostros estaban los excomandantes del Ejército Nicacio Martínez Espinel, a quien las organizaciones de víctimas le atribuyen 75 ejecuciones; Mario Montoya Uribe, con 2.429 supuestas ejecuciones y Óscar Enrique González Peña, presunto responsable de 1.653 asesinatos.

Todos los rostros que aparecen, de militares retirados o que siguen en activo, tienen investigaciones abiertas por casos falsos positivos entre el 2000 y el 2010.

Sin embargo, en menos de 48 horas, los rostros de esos comandantes y altos cargos del Ejército aparecieron arrancados y borrados este domingo, tal y como aparece en este trino:

“La verdad duele y lo haremos tantas veces sea necesario”, valoraron desde la asociación de Madres de Falsos Positivos de Colombia (Mafapo).

No es la primera vez que las organizaciones de víctimas pegan un mural con este mismo diseño, el mismo lema y los mismos rostros en Colombia y tampoco es la primera vez que aparece vandalizado en tiempo récord.

Ya pasó en octubre de 2019, con un mural similar en la misma localización con los rostros de los militares y la cifra de 5.763 víctimas, en un acto que se volvió viral y levantó un grito de denuncia contra la censura.

Muchas personas compartieron entonces el cartel, generando la campaña cuya estética es claramente conocida y los panfletos se ven en los muros de las ciudades y en cada manifestación por desaparecidos y falsos positivos.

Falsos positivos son más de los reportados, según JEP

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) recientemente señaló que el número de víctimas de estas ejecuciones resolviendo que tras los aportes de varios organismos del Estado y organizaciones civiles, los falsos positivos en Colombia fueron 6.402, y se cometieron sobre todo durante el periodo de gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010).

Los falsos positivos, que conforman el Caso 3 de la JEP y uno de los capítulos más oscuros del conflicto armado colombiano, involucran a unos 1.500 militares que engañaban a los civiles para asesinarlos y presentar mejores resultados a sus superiores y de esta forma obtener permisos, premios y otros beneficios.

La Fiscalía ha investigado cerca de 5.000 casos de falsos positivos que fueron cometidos entre 1988 y 2014 y por los que han sido condenados solo algunos soldados o suboficiales.