Dávila manifiesta en su columna de Semana que son sicarios, en la red, pero al fin sicarios que disparan ataques, en especial en Twitter, para “asesinar el honor y la honra de las persona”. 

Son de todos los estratos y tienen diferentes portales (canales en YouTube o cuentas en Facebook) que se retroalimentan entre sí para agredir a personalidades como políticos y periodistas; compran tendencias, visualizaciones y hasta ‘me gusta’ “en el mercado negro”, escribe la columnista. Algunos se venden al “mejor postor” porque saben, dice ella, que gozan de “impunidad”.

“Una intimidación permanente, una amenaza brutal. ‘Tú eres un delincuente, porque lo digo yo’, o, peor aún, ‘alguien me paga para decirlo’. Es una cultura de supremacía camuflada en una aparente lucha libertaria contra la corrupción. Pero tienen una vida llena de esqueletos. Se creen dueños de la verdad absoluta; son mal hablados y vulgares”, indica la periodista.

Colombia empezó a hablar de las bodegas en Twitter, desde que la Liga contra el Silencio denunció una supuesta ‘bodeguita uribista’ para desprestigiar causas y personalidades antiuribistas.

Después de eso, varios de los ataques o tendencias que se dieron en redes sociales se atribuyeron a la supuesta bodega uribista, como fue el caso del actor Julián Román.

Al respecto, Camilo Plazas, director de innovación de la firma Mullen Low, explicó en una entrevista pasada con La FM que una forma común para empezar con los ataque en redes sociales es crear cuentas con el arroba de una personalidad, para  crear tendencias.

Para entonces, Plazas analizaba la campaña virtual de las elecciones de alcaldes, y, hablando específicamente de Bogotá, dijo que todos los  candidatos tenían bodegas.

La estrategia de las cuentas era dar ‘me gusta’, compartir y retuitear comentarios de los respectivos políticos para alcanzar mayor número de audiencias, indicó el directivo en la emisora.

Además, también “siembran noticias falsas, memes y diferentes contenidos”, explicó Plazas.

En ese sentido, Vicky Dávila concluye su columna diciendo que las redes sociales son “maravillosas” si se usan bien y si no se inundan de “pesados sicarios”.