Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Ago 17, 2026 - 5:55 pm
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El reciente terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, desencadenó una de las mayores operaciones de búsqueda y rescate en la historia reciente del país. Según información reportada por El Espectador, la misión de los equipos de rescatistas y voluntarios se ha concentrado en salvar vidas bajo una premisa constante: "¡Si hay alguien con vida, por favor haga un ruido!”. Esta frase ha sido la consigna que los grupos repiten incansablemente en medio de los escombros, con la esperanza de localizar sobrevivientes entre los restos de edificaciones derrumbadas.

Los primeros informes señalan que, hasta el momento, 354 personas han sido encontradas con vida gracias a estas intensas labores de rescate. Sin embargo, la tragedia ha dejado 287 fallecidos, de acuerdo con el balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Las ciudades de Cali, Pereira, Manizales y Quibdó figuran entre las más afectadas por el sismo.

El Espectador destaca el inmenso compromiso y dedicación de los rescatistas profesionales y voluntarios que, junto con los cuerpos de bomberos de varias ciudades, lideran la remoción de escombros y la búsqueda de personas atrapadas. Por ejemplo, en Pereira, 48 bomberos viajaron desde Bogotá, mientras que 60 más se desplazaron a Cali, apoyando a los equipos locales en campos devastados. El esfuerzo logístico de estas operaciones también incluye a voluntarios encargados de suministrar agua y alimentos a quienes pasan jornadas completas removiendo ruinas y poniendo en riesgo sus propias vidas.

Uno de los gestos más significativos en la zona de desastre es la señal del puño arriba. Este acto, utilizado por los rescatistas, indica a las personas alrededor que deben hacer silencio total, con el fin de escuchar cualquier sonido que pueda indicar la presencia de un sobreviviente. Este tipo de comunicación no verbal resulta esencial en los rescates tras terremotos, especialmente durante las primeras 72 horas, periodo considerado crucial para encontrar personas vivas bajo los escombros.

Las operaciones continúan, con equipos de voluntarios listos para ingresar en zonas dañadas y brindar su apoyo. Como expresó uno de los rescatistas en Pereira, “no vamos a parar hasta que sepamos que no hay nadie bajo los escombros”.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuántas personas sobrevivieron al terremoto en Colombia y cómo se logró su rescate?

De acuerdo con datos de El Espectador, hasta el momento se han rescatado con vida a 354 personas que permanecían bajo los escombros. El éxito de estas operaciones se debe a la coordinación de rescatistas, bomberos y voluntarios, quienes siguieron protocolos rigurosos y utilizaron señales como el puño arriba para mantener el silencio y así escuchar cualquier indicio de vida entre las ruinas.

¿Qué función cumple la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en emergencias como terremotos?

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) es la entidad encargada de coordinar y reportar las acciones gubernamentales y de apoyo en eventos de emergencia como terremotos. Según el reporte citado por El Espectador, la UNGRD ha entregado las cifras oficiales sobre víctimas y coordina la respuesta de los diferentes cuerpos de rescate y voluntarios, garantizando así una gestión eficaz de la crisis.


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“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia

La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.

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