El asesinato del empresario Gustavo Andrés Aponte Fonnegra no solo estremeció a Bogotá por la frialdad con la que fue ejecutado, sino por el nivel de planeación que, según las autoridades, rodeó el crimen y por los detalles personales que han salido a la luz sobre la vida del dueño de Arroz Sonora, un hombre de fe, familia y profunda vocación religiosa.
El comandante de la Policía de Bogotá, general Giovanni Cristancho, entregó nuevos elementos clave que confirman que no se trató de un ataque fortuito. “Pudimos hablar con la esposa que llegó al lugar de los hechos y manifestó que no había ningún tipo de amenaza, panfleto o extorsión. Pero por la planeación milimétrica se sabe que no fue algo fortuito. Tenían análisis de su rutina. El sicario estaba caracterizado y lo esperó a que bajara. La motocicleta llegó 10 minutos antes y se paró en una estación de servicio. El sicario se acerca a menos de un metro y les dispara al escolta y al empresario por la espalda”, explicó el oficial.
Según la Policía, el ataque fue ejecutado con precisión: el sicario vestía traje y corbata, se hizo pasar por un ejecutivo, esperó más de 15 minutos a la salida del gimnasio y tenía coordinada la huida con una motocicleta que ya estaba ubicada estratégicamente. “Tenemos placas, cómo fue el hecho y la huida. Con eso encaminamos la investigación para poder generar la debida investigación”, agregó Cristancho, confirmando que ya existen elementos materiales probatorios clave para avanzar en el caso.
Aponte tenía seguridad desde hacía varios años, pero no por amenazas directas. “Desde hace mucho tiempo tenía esta seguridad, pero más por temas de Bogotá, no por tener amenazas”, precisó el comandante, lo que refuerza la hipótesis de un crimen planeado y no motivado por extorsión.
Más allá del perfil empresarial, en las últimas horas se han conocido aspectos íntimos de la vida de Gustavo Aponte que han generado conmoción. Tenía 45 años, era padre de varios hijos cuyas edades oscilan entre los 5 y los 20 años, y era reconocido por su profunda religiosidad. Era un hombre muy devoto, con una vida espiritual activa y visible.
Uno de los datos más impactantes es su relación con la Virgen de Fátima. Aponte fue quien trajo la imagen al país y lideraba peregrinaciones religiosas, llevando la virgen a distintos lugares como parte de una misión espiritual. Hace apenas pocas semanas había encabezado una peregrinación, en la que él mismo lideraba los recorridos y los encuentros religiosos. “Todas las semanas hacía un rosario. Él se llevaba la virgen a diferentes casas”, contó ‘Liche’ Durán en Caracol Radio.

La imagen que describen quienes lo conocieron es la de un hombre cercano, solidario y profundamente humano. “La historia de superación es preciosa. En lo que coinciden todos es que era un tipazo”, dijo Julio Sánchez Cristo. En la misma línea, Juan Diego Alvira afirmó: “Él era del colegio de mi hija. No lo conocí mucho, pero se veía que era muy religioso”.
Su historia familiar también está marcada por hechos dolorosos. Su abuelo fue secuestrado por las Farc en 1994, un episodio que golpeó a su familia. Su tío falleció durante la pandemia, y su padre, que lleva el mismo nombre, Gustavo Aponte, ha sido una figura cercana en su proceso de vida y empresarial.
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En el plano empresarial, su familia comenzó como socia minoritaria en Arroz Sonora y, con los años, logró convertirse en socia mayoritaria, consolidando una de las empresas más importantes del sector arrocero en Colombia, con operaciones en departamentos como Tolima y Casanare. Aponte no solo era empresario, también lideraba proyectos sociales y una fundación de apoyo a niños en el sector de Patio Bonito, en la localidad de Kennedy.
¿Cómo mataron al empresario Gustavo Aponte?
El crimen ocurrió hacia las 3:45 de la tarde del miércoles 11 de febrero, cuando salía del gimnasio Bodytech de la calle 85 con carrera Séptima, en el norte de Bogotá, acompañado por su escolta. Ambos fueron atacados por la espalda y trasladados de urgencia a la Clínica del Country, donde ingresaron sin signos vitales.
Hoy, mientras avanzan las investigaciones para dar con los autores materiales e intelectuales del crimen, el caso de Gustavo Aponte se convierte no solo en un nuevo hecho de sicariato en Bogotá, sino en la historia de un empresario que, según quienes lo conocieron, vivía entre la fe, la familia, la empresa y el servicio, y cuya muerte deja una profunda huella tanto en el sector productivo como en los círculos religiosos y sociales del país.
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Homicidios reportados en Colombia
El siguiente mapa, desarrollado por Esri Colombia, muestra información de homicidios reportados en Colombia por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
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