La revelación de Daniel Coronell en su columna de Semana contiene varias líneas que siguen dibujando el pasado de la mujer que fue llamada a investigar al senador Álvaro Uribe Vélez, por el delito de supuesta manipulación de testigos.

Se trata del vínculo marital que tuvo Cristina Eugenia Lombana Velásquez con el teniente coronel William Roberto del Valle, uno de los oficiales de más alto rango condenados por ‘falsos positivos’, señala el periodista.

De acuerdo con la investigación documental que adelantó el columnista, el coronel Del Valle fue condenado a 25 años de prisión por la muerte del sindicalista Gerardo Liévano García, ocurrido en 1993.

La víctima, junto a otros dos hombres, fue sometida a torturas bajo la sospecha de ser parte de un grupo guerrillero, según un fallo que dejó en firme la Corte Suprema de Justicia y que divulgó Coronell en su columna.

“Los hombres fueron golpeados, punzados en sus testículos, y sometidos a la técnica de ahogamiento conocida como ‘el submarino’. Finalmente Liévano fue rociado con gasolina y quemado vivo”, precisó el periodista en el semanario.

Pero el asunto no para ahí, pues según una decisión del Consejo de Estado, basada en un documento de la unidad de derechos humanos de la Fiscalía –mencionada en la columna–, quedó en evidencia que Lombana asistió jurídicamente al coronel Del Valle en 2001, antes de casarse con su cliente el 4 de marzo de 2002. La pareja se separó en diciembre de 2004.

Por esa razón es que Daniel Coronell agrega en su columna una especie de sugerencia moral, especialmente para altos funcionarios de la rama judicial, en la que pide que este tipo de asuntos personales deberían conocerse o al menos advertirse.

Y mencionó, además, que la JEP podría iniciar un juicio en contra del coronel William Roberto del Valle por los delitos de homicidio y desaparición forzada en persona protegida.