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Las Fuerzas Militares de Colombia han intensificado sus operaciones contra las estructuras de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en la zona selvática ubicada entre los departamentos de Guaviare y Meta. En uno de los operativos más recientes, ordenado como parte de la ofensiva que impulsa el Gobierno nacional para disminuir la capacidad de estos grupos armados, se llevó a cabo un bombardeo sobre un corredor utilizado tradicionalmente para el tránsito de mandos y recursos. Este ataque, dirigido específicamente contra redes bajo el control de alias ‘Iván Mordisco’, líder del autodenominado Estado Mayor Central (EMC), dejó como resultado el hallazgo de cuatro cuerpos. Estos restos aún no han sido identificados y permanecen bajo custodia de las autoridades, a la espera de ser trasladados a Villavicencio para los procedimientos forenses de rigor por parte de Medicina Legal, según reportó el Ejército.
Paralelamente, la Fiscalía General de la Nación estableció comunicación directa con las Fuerzas Militares para obtener información detallada sobre las circunstancias del operativo, así como para avanzar en las tareas de verificación y esclarecimiento de lo acontecido. Esta coordinación institucional busca asegurar la transparencia de las operaciones militares y establecer responsabilidades, especialmente ante los antecedentes de controversias en la región.
El Guaviare ha sido uno de los escenarios más violentos del conflicto reciente en Colombia. De los quince bombardeos registrados desde que el Gobierno de Gustavo Petro autorizó la reactivación de este tipo de estrategias en 2024, cuatro se han producido solo en Guaviare, evidenciando la intensidad de la confrontación entre fuerzas estatales y las disidencias de las Farc, particularmente las lideradas por “Iván Mordisco” y “Calarcá”.
El más reciente de estos ataques ocurrió el sábado 28 de febrero en la zona rural del municipio de El Retorno, donde fue atacada una guarida del frente Martín Villa, una de las alas operativas del bloque Amazonas perteneciente al EMC. Este frente está vinculado directamente a Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, uno de los jefes más buscados por las autoridades y de mayor influencia en la región.
El historial de confrontaciones en Guaviare incluye un bombardeo particularmente trágico realizado el 10 de noviembre, que provocó la muerte de veinte personas, de las cuales siete eran menores de edad reclutados ilegalmente por los grupos armados. Este episodio desató agudo debate político y social, y puso en aprietos al Gobierno frente a la opinión pública y sectores de la oposición.
Según documenta EL COLOMBIANO, la violencia recurrente en municipios como El Retorno, Calamar y San José del Guaviare responde a una disputa interna entre facciones disidentes de las Farc. Estos enfrentamientos han dejado alrededor de ochenta víctimas en los últimos años, la mayoría perteneciente a las huestes de “Calarcá” e “Iván Mordisco”. A este panorama se suma la denuncia reiterada de la Defensoría del Pueblo sobre desplazamientos y confinamientos de comunidades, reflejando el impacto humanitario de la confrontación.
El conflicto trasciende la rivalidad interna de las disidencias y se relaciona con la lucha por la consolidación de corredores estratégicos que permiten articular operaciones ilegales en el Pacífico Sur, el Amazonas y los Llanos Orientales, actividades entre las que se cuentan el tráfico de cocaína y la minería ilícita. Así, la violencia en Guaviare es expresión de intereses económicos y estratégicos vinculados a redes ilícitas en expansión.
¿Por qué el Guaviare es estratégico para las disidencias de las Farc?
El departamento del Guaviare ha cobrado importancia en la reorganización criminal tras la fragmentación de las Farc, de acuerdo con lo reportado por EL COLOMBIANO. El territorio sirve como puente natural para conectar rutas ilegales entre el Pacífico Sur, el Amazonas y los Llanos Orientales, lo cual facilita el tránsito de drogas, armas y recursos económicos producto de actividades como el narcotráfico y la minería ilegal.
La disputa por el control de estos corredores estratégicos ha profundizado la violencia en la región y motivado la intervención militar constante. Esta dinámica ha afectado gravemente a comunidades locales, que sufren desplazamientos y confinamientos, según alertas de la Defensoría del Pueblo. Ante este panorama, cabe preguntarse qué estrategias sostenibles podría implementar el Gobierno para mitigar tanto el conflicto armado como su impacto humanitario en la región.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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