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Las cifras recientes sobre la natalidad en Risaralda revelan una tendencia constante e inquietante: cada vez nacen menos niños en este departamento del Eje Cafetero. Datos entregados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) demuestran que durante 2025 solo se registraron 6.952 nacimientos, la cantidad más baja registrada en veinte años. Esta reducción, aunque representa solo 565 casos menos respecto a 2024, es mucho más pronunciada al compararla con 2008, año en el que hubo 6.029 nacimientos más en la región. Este escenario se presenta en un contexto social donde es habitual escuchar que las parejas optan por no tener hijos, una percepción respaldada por las estadísticas oficiales.
El análisis de los nacimientos de 2025 en Risaralda revela que 3.586 bebés fueron de sexo masculino y 3.366 de sexo femenino. En cuanto a la distribución étnica de los recién nacidos, la mayoría no pertenece a minorías raciales, aunque sí se reportaron 810 nacimientos de origen indígena, 115 afrodescendientes y un caso de la comunidad raizal, según detalla el DANE. Aunque la cifra total muestra una caída sostenida, Risaralda sigue siendo el departamento caficultor con más nacimientos en comparación con sus vecinos: Caldas reportó 5.463 y Quindío 3.776 en el mismo periodo.
La incidencia de esta baja progresiva en la natalidad va más allá de los simples números. Según los informes estadísticos, incide de manera directa en la tasa de envejecimiento de la población, fenómeno particularmente visible en el Eje Cafetero, donde se ha identificado que los habitantes tienden a ser cada vez de mayor edad. Durante 2025, Risaralda mantuvo un promedio diario de 19 nacimientos, lo que refleja la magnitud de la desaceleración poblacional.
A nivel nacional, las cifras no son menos significativas. El DANE informó que Colombia tuvo en 2025 un total de 433.678 nacimientos, 20.223 menos que en 2024, representando una disminución porcentual del 4,5%. Si la comparación se hace frente a 2008, la diferencia es mucho mayor, pues en ese año se contabilizaron 715.453 nacimientos, es decir, 281.775 más que en 2025. Persisten características similares, como un mayor número de varones nacidos (222.290) frente a niñas (211.370).
Preocupa especialmente que dentro de esos nacimientos existen 2.929 casos en los que la madre tenía solo entre 10 y 14 años, lo que constituye un grave indicador de abuso infantil. Aunque la cifra reportada es levemente inferior a la de 2024 —cuando hubo 3.200 casos—, sigue siendo alarmante la persistencia de estos hechos, muchas veces perpetrados por personas cercanas a la familia de la menor.
La tasa general de fecundidad, es decir, el número de nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 49 años, alcanzó en 2025 su nivel más bajo en la última década. El descenso frente al año anterior es de 1,7 nacimientos, con una tendencia moderada tras las caídas más abruptas registradas en los dos años previos, cuando el descenso fue de 4,8 nacimientos menos por cada mil mujeres.
Respecto a la distribución interna en Risaralda, Pereira se ubicó a la cabeza con 3.199 nacimientos, seguido de Dosquebradas (1.482), Santa Rosa de Cabal (514), y otros municipios con cifras mucho menores, como Balboa con tan solo 44. Un aspecto importante subrayado por los organismos de salud es que la mayoría de los partos ocurrieron dentro de centros hospitalarios, lo que incrementa las posibilidades de evitar complicaciones durante el alumbramiento.
¿Cuáles son los principales factores que influyen en la reducción de nacimientos en Risaralda y Colombia?
Entender el contexto de la disminución de nacimientos en Risaralda y el resto del país resulta fundamental para analizar sus impactos demográficos y socioculturales. Las estadísticas oficiales evidencian un descenso sostenido tanto a nivel departamental como nacional, lo que afecta la estructura por edades de la población y condiciona la dinámica futura de la región y el país. Las implicaciones económicas y sociales —como el envejecimiento poblacional y las presiones sobre el sistema de salud y pensiones— son asuntos de creciente interés para la opinión pública y las autoridades.
En este contexto, resulta relevante preguntarse por los factores que subyacen a esta tendencia. Las cifras y la percepción recogida en el ambiente social apuntan a cambios en las decisiones personales y familiares de las parejas, pero también pueden estar influyendo otros elementos como el acceso a métodos anticonceptivos, las condiciones socioeconómicas y la educación. El tema adquiere una importancia especial cuando se observa el aumento relativo del envejecimiento y la persistencia de fenómenos como el embarazo en adolescentes, lo que exige una lectura integral de la situación demográfica actual en Colombia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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