De todos los males, eliminar a Cano era, según dijo, el “mal menor”, aunque reconoció que estaba todo en juego: el futuro de un eventual diálogo con esa guerrilla, la moral de las tropas y su reputación política.

En cualquier otro momento no hubiera tenido la menor vacilación, pero entonces había algo que yo sabía y mis generales y el ministro (de Defensa) no: con Cano estábamos avanzando, cautelosamente, en unas reuniones exploratorias para discutir la posibilidad de iniciar un proceso de paz”, señaló el exmandatario en un fragmento del libro, que fue divulgado por Semana.

Con el extinto líder político y militar de las Farc, considerado el más intelectual del secretariado y posiblemente el hombre con el que los diálogos hubiesen fluido mejor, se estaba concluyendo la coordinación para un primer encuentro en La Habana, Cuba.

En medio de estas circunstancias me dijeron que habían localizado a Cano –un objetivo que veníamos persiguiendo desde hace años– y fue ahí cuando tuve que tomar solo, absolutamente solo, la crucial decisión”, acentuó Santos en su relato en el que además aclaró que la principal razón para hacerlo era preservar la moral de las tropas.

“No podía ahora, que lo tenían en la mira, cancelar su misión sin que esto tuviera efectos desastrosos en su voluntad de lucha”, señaló el expresidente en el libro que edita Planeta.

Y la segunda razón, era que Guillermo León Sáenz Vargas, o alias ‘Alfonso Cano’, no era necesariamente una garantía para la continuidad del proceso, toda vez que se trataba de un doctrinario, escéptico, inflexible y dogmático “cuya lectura de la realidad es la misma hoy que hace veinte años”, manifestó Santos citando una publicación de Semana de 2008.

Es decir, que Cano era para el Gobierno “un obstáculo en una mesa de negociación” resaltó el exmandatario reseñando esta vez un análisis de Héctor Riveros que fuera el exviceministro del Interior de César Gaviria.

La última de las razones es que esa operación militar, planeada por años, surgía en un contexto en donde, a pesar de existir una voluntad de acordar reuniones exploratorias en Cuba, el conflicto armado seguía vivo y los involucrados eran objetivos de alto valor para ambas partes.

“Esa es la dinámica de la guerra y, para salir de ella, precisamente para salir de ella, teníamos que sentarnos a conversar, fuera quien fuera el líder”, agregó el premio Nobel de Paz 2016.