La medida tomada por el Gobierno Nacional incomodó a más de una por considerar desproporcionado el monto que decidió darles a los gestores de paz, que se supone serán para los miembros que ya no hacen parte de grupos al margen de la ley y que deberán desempeñar actividades que le aporten a la sociedad.

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La idea del subsidio económico es que los jóvenes de las zonas más vulnerables del país no caigan en manos de organizaciones criminales y usen el dinero para avanzar en sus estudios. El Gobierno Nacional también confirmó que esta plata no será para los miembros de la ‘primera línea’, después de aprobarse el decreto que deja en firme la salida de las cárceles a los sindicados por su participación en las protestas de 2021. 

Uno de los que criticó fuertemente la medida fue el representante a la Cámara Miguel Polo Polo, quien a través de su cuenta de Twitter se mostró iracundo por la decisión y señaló a Gustavo Petro. Además, cuestionó su falta de apoyo a los jóvenes recién graduados para tener mayores oportunidades laborales.

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Al respecto, el ministro del Interior, Alfonso Prada, habló en rueda de prensa y explicó que los recursos para pagar a los gestores de paz saldrán de la cooperación internacional. Adicionalmente, de forma escueta, Prada aseveró que el Sena será el encargado de formar a los gestores de paz y de articular su trabajo con los gobiernos regionales y locales de Urabá, y barrios pobres de Cartagena, Montería, Barranquilla, entre otras zonas mencionadas por el presidente Gustavo Petro.

 

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.