Una muerte que, de acuerdo con su última columna en Semana, fue “trágica, absurda y triste. Pero no se trató de un asesinato”.

Tampoco estamos ante un delito contra la población LGTBI ni ante un crimen de odio. No mezclen peras con manzanas”, agrega la columnista, sobre el enfoque de género que tendrá la investigación.

Hernández destacó la actitud de la familia de Giraldo, con actos como el abrazo de una de sus hermanas a la madre del soldado que disparó, y aprovechó el tema para decir que no se necesitó que una Corte viniera a ordenar que se pidiera perdón.

Por último, no dejó de lamentar la actitud del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, de quien dijo que debería “dejar el cargo, enfrascarse en su campaña para la presidencia y ceder el mando a una persona capaz de liderar los cambios urgentes que requieren las Fuerzas Militares y la Policía”. Esto “en lugar de alentar la contienda politiquera“.

“La seguridad al Gobierno de Iván Duque se le salió de las manos”, concluye.