Rico, Chief Digital Officer en Semana, contó en la revista que en marzo de 2025, Lucas, su bebé prematuro nacido en noviembre de 2024, fue diagnosticado con una condición médica compleja en la cabeza que requería cirugía especializada. Su hermano gemelo, en cambio, se encontraba completamente sano.
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La familia, según relata el periodista, se encontró atrapada en un limbo administrativo mientras buscaba atención confiable. La situación coincidía con un momento en que la atención del país estaba centrada en Fernando Hakim, reconocido neurocirujano de la Fundación Santa Fe de Bogotá, por su intervención al senador Miguel Uribe Turbay tras el atentado que finalmente le costó la vida.
Para la familia, lograr la intervención de Hakim significaba esperanza en medio de la angustia y la incertidumbre. No era solo una cuestión médica: era un asunto de fe, paciencia y confianza en la vocación de los profesionales de la salud.
¿Cómo son los consultorios del doctor Fernando Hakim?
Los consultorios de Hakim, cuenta Rico, destacan por un toque único: rompecabezas armados enmarcados en la pared, relojes de péndulo y recortes de prensa que registran su trayectoria nacional e internacional. Este entorno refleja la dedicación y pasión por la medicina, y crea un espacio que combina profesionalismo con calidez humana.
Al ingresar, los padres de Lucas encontraron a Hakim rodeado de símbolos de su fe y devoción, como San Chárbel, que acompaña cada decisión médica. La familia recuerda la amabilidad y serenidad del neurocirujano, que se mostró atento y cercano, pese al intenso operativo de seguridad y al acoso mediático que en esos días rodeaba su figura. Rico señala que, justamente por dicha coyuntura, desde el principio le indicó al médico que era periodista, acto que el cirujano reconoció.
Hakim no se limitó a ofrecer una segunda opinión. Acompañó personalmente cada paso del proceso de Lucas, indicando todos los exámenes necesarios y citando al bebé con regularidad. Su implicación fue progresiva y genuina: poco a poco se convirtió en un referente constante, asegurando que cada análisis fuera revisado con rigurosidad.
A su lado estuvo el doctor José Rolando Prada Madrid, cirujano plástico especialista en cirugía craneofacial, con más de 30 años de experiencia. De ese nivel era la complejidad del caso de Lucas. Prada revisó minuciosamente cada estudio y cada imagen, manteniendo siempre una actitud positiva, tranquilizando a la familia y asegurando que todos los procedimientos se hicieran con vocación y ética profesional, sin exigir pagos adicionales.
Obstáculos administrativos en EPS y cirugía decisiva
El padre de Lucas señaló que, a pesar del compromiso de los médicos, la cirugía no podía hacerse sin la autorización de su EPS, que se demoraba en responder. La familia enfrentó semanas de incertidumbre, llamadas y gestiones que parecían no avanzar.
Según Rico, un momento crucial llegó gracias a la intervención de un directivo de la entidad promotora de salud, contactado por una colega familiarizada con el caso. Su disposición para ayudar abrió el camino y permitió que la cirugía se programara. Para los padres, este episodio fue un milagro administrativo, resultado de la combinación de persistencia, gestión y colaboración entre médicos y funcionarios.
La cirugía y la recuperación de Lucas
Finalmente, Lucas ingresó a la sala de operaciones para una intervención de ocho horas. El equipo liderado por Hakim y Prada combinó experiencia quirúrgica, precisión y cuidado humano, logrando que la operación fuera exitosa. Tras la intervención, Hakim dijo: “Nos fue muy bien, es un roble”, mientras Prada añadió: “El cuate está bien, es muy fuerte”.
En la unidad de cuidados intensivos pediátrica, el equipo médico no se limitó a la atención clínica. Incorporó música, juguetes y estímulos sensoriales para favorecer la recuperación, creando un entorno que equilibraba ciencia y humanidad. Lucas mejoró rápidamente, pasando finalmente a una cuna de colores en la sala de recuperación, donde continuó su crecimiento y fortalecimiento, detalla el padre de familia.
Tiempo después, los médicos visitaron a Lucas para revisar exámenes y evaluaciones finales. Hakim y Prada dieron su aval para que la historia se contara públicamente y Rico lo hizo resaltando la importancia de la vocación, la ética y el compromiso con los pacientes.
Al final, Hakim resumió la experiencia con una frase sencilla y cargada de humanidad: “Me alegra haberlos ayudado”. Ahora, Lucas sonríe junto a su familia, que finalmente puede respirar tranquila y disfrutar de un feliz año nuevo.
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