Todo comenzó con la publicación, de parte de Armando Benedetti, de una fotografía, con pico incluido, en la que el congresista defendía a Gustavo Petro, luego de que este último fuera protagonista de la portada -y de un duro editorial- de la revista Semana y acusara a ese medio de poner en riesgo su vida con dicha publicación.

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Luego de ello, en la noche del sábado, Felipe Zuleta (quien esta semana dijo que ‘Jesús Santrich’ “es un buen muerto”) compartió 2 trinos donde se burlaba de la foto de Petro y Benedetti, y comparaba a este último con Judas, el apóstol que, según la tradición cristiana, fue quien traicionó a Jesucristo al entregarlo a sus verdugos.

Minutos después, el congresista (que en marzo pasado volvió al pacto con Petro, tras decirle “hp” a Gustavo Bolívar) le respondió a su crítico, a quien le cuestionó su sentido del humor y hasta lo llamó “decadente” y “viejo para el oficio” de periodista.

Zuleta Lleras no tardó en contestarle y lo calificó de “borracho”, al parecer en alusión a un reciente episodio en el que pillaron a Benedetti tomando trago en una sesión virtual de la Comisión Primera del Senado.

El rifirrafe no paró ahí, y el legislador compartió una foto en la que se le ve junto a sus hijos, incluyendo en su mensaje, también en Twitter, calificativos como “penoso” y “ridículo”, y devolviéndole la ofensa a su contraparte.

La discusión, por lo menos hasta la noche del sábado, se caracterizó por otros insultos que vinieron de parte y parte: mientras Zuleta insistió en llamar “borracho” al senador, este último lo tachó de “imbécil” y hasta mencionó una supuesta “tragedia personal” que habría vivido el también columnista “por el alcoholismo de sus familiares cercanos”.

Graves acusaciones a Juliana Guerrero y más miembros del Gobierno de Petro: habló alta funcionaria

Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre y actual funcionaria del Gobierno, aseguró que hay más de 20 personas que están buscando desacreditarla con el presidente Gustavo Petro acusándola de varios hechos que ella no cometió, pero lo que sí hizo fue destapar una supuesta disputa interna de poder entre diferentes funcionarios o personas cercanas al presidente, como Juliana Guerrero y Carlos Carrillo, con quienes ella ha tenido una confrontación desde hace varios meses.