Cuando Colombia transita ya por la cuarta semana de paro nacional, convocado por diferentes sectores legítimamente constituidos, pero cuyas manifestaciones se vienen viendo afectadas porque derivan en actos violentos, de vandalismo y bloqueos, la revista Semana acusa a Gustavo Petro de ser el principal protagonista de la situación que vive hoy el país.

Para hacerlo, publicó en su portada un editorial bajo el título ‘Petro ¡Basta ya!’ con una imagen del político distorsionada, en la que lo señala a él de ser “el protagonista del paro” y a sus redes sociales, que “atizan la hoguera”, y le pide “pensar primero en Colombia que en conquistar, como sea, la presidencia”.

El texto del editorial de Semana y la imagen de su portada son fuertes. Por eso, la oficina de prensa de Petro emitió un comunicado en el que rechaza la publicación de la revista y anuncia acciones legales. Petro, hasta la mañana de este sábado, no se había pronunciado al respecto en Twitter, donde es muy activo.

“Rechazamos enfáticamente la portada de la revista”, dice la oficina de prensa, y acusa a Semana de estar “abusando del derecho a la libertad de prensa” por su editorial, que, hay que recordarlo, está enmarcado dentro de los denominados géneros periodísticos de opinión que dan curso a la libre expresión de pensamientos y, en este caso, señalan la postura de un medio frente a un hecho o una persona específica.

Será la justica (después de las acciones que anuncia la oficina de prensa de Petro para “salvaguardar los derechos vulnerados” del senador) la que determine si la publicación traspasó la raya de lo legal y si, como lo asegura el comunicado, al estarlo “calumniando” pone “en riesgo la vida de Gustavo Petro, la de su familia, la de su equipo de trabajo y la de todas las personas afines al proyecto político de la Colombia Humana”.

Pero el equipo de comunicaciones de Petro también apela a la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), a la que le solicita que se pronuncie sobre este caso, y que lo haga de “manera contundente” porque, sostiene el comunicado, “es inaceptable que se utilice el periodismo para declarar como ‘blanco’ a un ser humano y a todo su entorno”.

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La oficina de prensa de Petro invoca a los jóvenes para asegurar que Semana está “estigmatizando la protesta social, desconociendo las razones válidas que tiene la juventud para manifestarse y calumniando, de paso, al líder de Colombia Humana, quien ha sido enfático al reconocer a la juventud colombiana como única protagonista del paro”.

Finalmente, sostiene que, desde que comenzaron las protestas, Petro “ha pedido que se hagan de forma pacífica, respetando los derechos humanos de todos los que salen a las manifestaciones, y le ha solicitado al Gobierno un diálogo directo, rápido y oportuno con quienes en las calles levantan su voz“.

Estas afirmaciones, por supuesto, son diametralmente opuestas a lo planteado por la revista, que considera que “la soberbia de Petro no le está saliendo bien”, pues “así lo demuestra el portazo que le dio al Gobierno Duque, negándose a conversar, incluso antes de ser invitado formalmente”.

“Otros líderes de la oposición, pese a las diferencias con el presidente, acudieron al llamado y entendieron que por encima de todo está el país”, sostiene Semana, y recuerda que “lo que está ocurriendo, en todo caso, ya lo había advertido Petro en 2018, cuando perdió en la segunda vuelta frente a Duque. En esa ocasión anunció que la oposición se haría desde las calles”.

Para Semana, “de manera contradictoria, en sus redes sociales [Petro] lo único que ha hecho es seguir apoyando el paro, y sus mensajes son cada vez más radicales. Mientras tanto, es difícil creer que él no está detrás de una gran estrategia en medio de las movilizaciones, pues los congresistas afines a su causa política, y no solo de la Colombia Humana, han estado en la primera línea”.

“A simple vista, todo lo que ha dicho Petro es claramente una exageración o una mentira. Sin embargo, en un ambiente caldeado y violento, sus palabras se convierten en gasolina, y lo único que hacen es encender más el odio en momentos en que los colombianos exigen grandeza y sensatez de parte de sus líderes políticos”, asegura Semana en otro de los apartes de su editorial.