El hallazgo de un dron con explosivos en la localidad de Kennedy, a solo 5,4 kilómetros de la rampa militar de Catam, no fue un hecho aislado. La inteligencia colombiana ha comenzado a atar cabos que apuntan directamente al brazo armado de ‘Iván Mordisco’, específicamente al frente ‘Carlos Patiño’, como los responsables de trasladar la guerra de drones del Cauca a la capital del país.
La pista principal surge tras la captura de dos peligrosos explosivistas en Popayán, identificados como José Freiner Musse Campo (alias ‘Johan’) y José Arley Valencia Poscué (alias ‘Santiago’). Estos sujetos, detenidos apenas cuatro días antes del hallazgo en Bogotá, tenían en su poder un dron negro, panfletos de las Farc y motocicletas último modelo (2026) que habían sido reportadas circulando en Antioquia, confirmando su capacidad de movimiento nacional.
Fuentes de la Fiscalía indican que alias ‘Johan’ es un viejo conocido del terrorismo, señalado por el carro bomba en El Patía en 2025 y ataques a guarniciones militares en el Cauca. La alerta que permitió encontrar el cambuche con el dron en Bogotá nació precisamente de las investigaciones de sus pares en Popayán.
El dispositivo encontrado en el sur de Bogotá no solo cargaba C4, sino que utilizaba fibra óptica para el guiado remoto, una técnica que los expertos aseguran es indetectable para los inhibidores de señal convencionales. Esto coincide con los reportes de aeronaves indetectables que han sobrevolado el perímetro de El Dorado en los últimos días, obligando incluso a suspender operaciones aéreas momentáneamente.
El capitán William Polanco, presidente de la Organización Sindicalista de Aviadores de Avianca (Odeea), advirtió que la situación es crítica. “Hay aeronaves de tamaño considerable con cámaras que operan a cualquier hora y que a veces resultan indetectables”, señaló. Para los pilotos, el riesgo de colisión o de un ataque directo es una amenaza latente que el sistema ATIS (fuente de información automática de terminal) ya ha tenido que reportar para frenar despegues.
Aunque no hay certeza total de que el objetivo final fuera el aeropuerto civil, la cercanía con Catam y el historial de los capturados sugieren un plan de las disidencias para golpear instalaciones estratégicas del Estado en el corazón de Bogotá. El uso de tecnología militar vendida en el “mercado negro” y la adaptación de tácticas de guerras internacionales ponen a la fuerza pública en máxima alerta ante una amenaza que ya no está solo en las selvas, sino sobrevolando la torre de control de la capital.
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