Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 11, 2026 - 5:05 pm
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El terremoto ocurrido el 10 de agosto en Chocó volvió a evidenciar la deuda histórica del país con esta región, marcada por el abandono, el saqueo de sus recursos y la falta de respuestas efectivas de la clase política, tanto local como externa. De acuerdo con la información proporcionada en el artículo, cada vez que se anuncia una nueva inversión para esta zona del país, se despiertan esperanzas entre sus habitantes, pero también se renuevan interrogantes sobre si, finalmente, estas inversiones lograrán mejorar de manera real la calidad de vida de la población chocoana. Si bien quienes proponen estas intervenciones suelen hacerlo con buenas intenciones, la realidad sugiere que los problemas de fondo no son abordados con la profundidad necesaria.

La vulnerabilidad de Chocó queda manifiesta ante cualquier tipo de crisis: sea un terremoto, inundaciones, deslizamientos, incendios o masacres, la población ha debido afrontar adversidades que han forjado una resiliencia basada en la necesidad constante de adaptación. Según el texto, el día del terremoto, gran parte del departamento sufría por la carencia de energía eléctrica; en muchas zonas, obtener energía es un privilegio de apenas unas horas, o incluso es inexistente. La paradoja se da, además, con el agua: a pesar de ser uno de los territorios con mayores recursos hídricos, el acceso a agua potable y a sistemas de alcantarillado es limitado incluso en su capital, Quibdó.

El panorama se agrava en salud y educación, pilares esenciales del “capital humano”. El Chocó muestra algunos de los indicadores más desfavorables en el país en estos sectores, no por la falta de personas capacitadas, sino porque la infraestructura y las condiciones para su desarrollo escasean. Esto, sumado al histórico desplazamiento y crecimiento desordenado de ciudades como Quibdó, ha impedido procesos adecuados de planificación urbana y dotación de equipamientos básicos. Planificar sin incorporar a las comunidades y sin garantizar servicios esenciales puede llevar a proyectos inconclusos y poco funcionales.

Por eso, ante una nueva tragedia como la del 10 de agosto, la pregunta es si las inversiones anunciadas priorizarán las verdaderas necesidades básicas de los 600.000 habitantes del Chocó. El desafío sigue siendo articular gobernanza, transparencia y una verdadera participación de la comunidad, de modo que los resultados contribuyan a mejorar en serio la vida de quienes históricamente se les ha negado lo mínimo.

¿Qué se necesita para reconstruir y fortalecer el capital humano en el Chocó?

La reconstrucción y el fortalecimiento del capital humano en el Chocó requieren priorizar inversiones en infraestructura sanitaria, educación y servicios públicos básicos, así como garantizar la participación activa de las comunidades locales en la planificación y ejecución de los proyectos. Sin estas condiciones, el progreso sostenible seguirá siendo esquivo.

¿Cuál es el papel de la planificación urbana en el desarrollo de Quibdó y otras ciudades del Chocó?

La planificación urbana es fundamental para dotar a ciudades como Quibdó de los servicios y espacios públicos necesarios que contribuyan al bienestar de la población. Sin una planificación adecuada, el crecimiento desordenado y la carencia de servicios perpetúan la vulnerabilidad y dificultan el desarrollo social y económico de la región.

*Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia

La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.

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