En su más reciente columna del portal Los Danieles, Daniel Coronell apoya lo dicho por el periodista Alberto Donadío en una columna de ese medio, hace una semana, en la que asevera que el expresidente Virgilio Barco era consciente del plan para exterminar a la Unión Patriótica (UP). 

Allí, Donadío habló de cómo Barco presuntamente se reunió con un espía israelí, identificado como Rafi Eitan, para concertar el exterminio del movimiento político que fue fundado en mayo de 1985.

A pesar de respaldar lo expresado por Donadío, Coronell es tajante en decir que la investigación periodística se estancó, ya que los grandes involucrados en la denuncia ya fallecieron. 

Asimismo, Coronell añadió un nuevo nombre a la denuncia de las reuniones entre el gobierno y el espía israelí que habría planificado el genocidio. Se trata de Germán Montoya, exsecretario de la Presidencia en el gobierno de Barco. 

El periodista dice que la denuncia de Donadío “se sustenta en el testimonio de un anónimo sobre una reunión en la que participaron dos muertos y un militar no identificado”. Tanto Barco como Montoya y Eitan (el espía israelí acusado por Donadío) ya murieron. 

Por esto, Coronell cree que lo único que puede ayudar a la investigación periodística es que la fuente que habló con Donadío decida salir del anonimato. 

Coronell dice que Barco no era el que tomaba las decisiones en esa presidencia 

Para esto, el periodista empieza contando que Barco presentaba síntomas de alzhéimer, incluso desde el momento en que asumió la presidencia (1986). 

El deterioro de Barco fue evidente, según Coronell, durante todo el gobierno del fallecido expresidente. 

Por esto, el periodista recuerda al “sanedrín de Barco”, un grupo integrado por Mario Latorre, Gustavo Vasco, Rafael Rivas y César Gaviria, entre otros políticos allegados al expresidente. Coronell apunta que Gaviria fue el ministro de Hacienda y Gobierno de Barco. 

Pero el funcionario con más poder era, según Coronell, Germán Montoya, secretario general de la Presidencia en ese momento.  

“Era el hombre que le daba la línea del gobierno a los directores de los medios y el que supervisaba el trabajo de los ministros”, señala Coronell sobre Montoya. 

Coronell va más allá y asevera que Montoya era “el verdadero presidente de la República” mientras que Barco “se iba hundiendo en las brumas de la amnesia y de una precoz demencia senil”. 

Fue así como los temidos carteles de la droga, según Coronell, eran los que le mandaban razones a Montoya para que fuera él quien levantara la extradición. 

Al negarse a levantar la extradición, el Cartel de Medellín secuestró al hijo de Montoya y asesinó a la hermana del “todopoderoso secretario general”, afirma Coronell. 

Fue en ese contexto en el que se dio el “criminal exterminio de la Unión Patriótica”. Según Coronell, este se dio con el patrocinio de Gonzalo Rodríguez Gacha, grupos paramilitares y miembros del Ejército, la Policía y el extinto DAS. 

Finalmente, Coronell apuntó contra los defensores de Barco, quienes han menospreciado la investigación de Donadío, y les dijo que el fallecido expresidente durante su mandato “vivió bastante desconectado”.