El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Facatativá enfrenta una crisis hídrica que pone en riesgo el suministro de agua para sus habitantes en un plazo corto, de 15 a 20 días, si las lluvias no retornan y el consumo sigue igual. El alcalde Luis Carlos Casas alertó sobre esta situación, señalando que, si bien no hay una fecha definitiva para un corte total, la proyección depende del volumen almacenado, la demanda diaria y el comportamiento de los ciudadanos frente al ahorro. Los embalses locales, que pueden almacenar poco más de un millón de metros cúbicos, se encuentran actualmente por debajo del 20 % de su capacidad, con reservas bordeando los 200.000 metros cúbicos.
Entre los embalses afectados, el de Mancilla presenta un panorama crítico. Su capacidad de 300.000 metros cúbicos solo dispone de aproximadamente 20.000 en la actualidad, es decir, cerca del 6,7 % del total, y es responsable de cerca del 30 % del abastecimiento a la población. La reducción del nivel ha expuesto zonas del embalse y disminuido el caudal disponible, un efecto agravado por la ausencia de lluvias significativas durante los últimos dos a tres meses, conforme a información de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). El déficit de precipitaciones en agosto fue del 60 % respecto a lo esperado.
Para mitigar la situación, el municipio ha iniciado medidas como el racionamiento sectorizado, con suspensiones del servicio entre 12 y 24 horas, pero solo logró ahorrar alrededor de 15.000 metros cúbicos de los 50.000 que se esperaban. Se han adelantado inspecciones a lavaderos de vehículos, empresas y cultivos, además del retiro de equipos de captación ilegal de agua en las partes altas de algunas quebradas. Las autoridades han presentado denuncias ante la Fiscalía y la CAR para investigar estas extracciones no autorizadas, algunas relacionadas con el cultivo de fresa.
Como soluciones estructurales, la Alcaldía proyecta la perforación de dos pozos profundos y la ampliación del embalse Santa Marta, aunque sus beneficios no serán inmediatos. En el corto plazo, la compra de agua en bloque y la distribución mediante carrotanques se estudian como alternativas. Sin embargo, estas dependen de la disponibilidad, infraestructura y costos asociados.
Mientras tanto, Facatativá afronta una situación dispar respecto al resto de Cundinamarca. Grandes embalses como Sisga y Chuza reportan altos niveles, pero ello no beneficia automáticamente al municipio por falta de conexiones directas. La CAR ha declarado alerta de ahorro y recalca la prioridad del consumo humano ante el posible agravamiento de la sequía, advertida en los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que estima la prolongación del fenómeno de El Niño hasta 2027.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
¿Por qué Facatativá no recibe apoyo de los grandes embalses del centro del país?
Facatativá depende de fuentes superficiales locales, y aún no cuenta con redes o acuerdos que permitan abastecerse automáticamente desde embalses grandes como Sisga o Chuza, explicó la CAR. Sin una conexión operativa, las reservas en estos sistemas no suplen las necesidades inmediatas del municipio, pese a su estabilidad regional.
¿Cuáles son las principales causas de la crisis de agua en Facatativá?
La crisis responde a una combinación de factores: bajos niveles de lluvia en los últimos meses, consumo elevado, captación ilegal en fuentes hídricas y embalses locales con almacenamiento crítico. Además, el fenómeno de El Niño ha reducido las precipitaciones, intensificando la vulnerabilidad de las reservas superficiales del municipio.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO