Entre ellas, dice la periodista, “el relacionamiento con las comunidades de los lugares donde se asperjaría, porque los cocaleros tienen hoy importantes organizaciones jurídicas y sociales que producen paros al instante”.

Rueda da por hecho que el Gobierno nacional volverá a la aspersión de cultivos de coca con glifosato –de origen chino–, especialmente porque el debate sobre la supuesta peligrosidad del herbicida sigue sin resolverse.

Solo pide a las autoridades competentes que fumiguen en los lugares que deben ser, teniendo en cuenta las restricciones de hacerlo en áreas naturales protegidas, fuentes de agua y franjas fronterizas.

Por eso, la periodista considera que el Gobierno debería trabajar en una estrategia que facilite otro tipo de acciones –como la sustitución de cultivos– y mejore los controles a los insumos para la producción de cocaína.

“Tampoco tenemos una política coherente, en materia de restringir la venta de insumos y precursores químicos, que impida convertir coca en cocaína. Y hasta que ello no suceda, seguirán teniendo razón quienes creen que los cultivadores no son la parte más importante del problema”, sostuvo Rueda en El Tiempo.

Porque para la columnista, ese es uno de los puntos más críticos en los que el presidente Duque debería mover sus fichas, aunque lo excusa de no haberlo hecho antes como ella sugiere debido a la falta de claridad constitucional y a las decisiones de los magistrados que “a veces fallan como arcanos, recónditos, secretos, reservados e inescrutables”.