El reconocimiento tuvo lugar en un acto virtual en voz del director de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, Camilo Gómez. El funcionario dijo que Colombia admite su participación en la “detención ilegal, tortura y ejecución extrajudicial” del hombre de 51 años, que para entonces trabajaba en la Universidad del Atlántico.

Las investigaciones concluyeron que Freytter fue secuestrado en su vivienda de Barranquilla el 28 de agosto de 2001 por hombres armados que lo metieron a la fuerza a un vehículo, luego de lo cual fue torturado y asesinado. Al día siguiente su cadáver fue hallado con un impacto de bala y signos de tortura a la orilla de la carretera que comunica a Barranquilla con Ciénaga (Magdalena).

Según el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar), que acompaña el caso, en el secuestro, tortura y asesinato intervinieron “agentes de operaciones especiales del Gaula de la Policía del departamento del Atlántico y miembros de estructuras paramilitares del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)”.

“Estos hechos victimizantes hacen parte de la ‘arremetida paramilitar’ que sufrió el conjunto de la comunidad universitaria de la región Caribe de manera generalizada entre 1996 y 2006”, según la Asociación.

Por su parte, Gómez manifestó que el crimen de Freytter “jamás debió suceder y jamás debió causar semejante dolor a todos los familiares, amigos, colegas y estudiantes”.

“Por esta razón, en nombre del Estado colombiano, pido el más sincero perdón a sus familiares, expreso mis más sentidas condolencias por los daños causados a la vida y libertad del profesor y a la integridad de su familia”, agregó.

Al acto de este jueves acudieron Jorge Freytter Franco y Jorge Enrique Freytter Florián, dos de los hijos del profesor asesinado, quienes salieron de Colombia debido a las amenazas de muerte que recibían.

Al recordar a su padre, Freytter Franco destacó su labor como profesor y como defensor de la educación pública y los derechos de los trabajadores.

En su intervención criticó que hasta el momento no hayan sido capturados los responsables directos e indirectos del asesinato, por lo que aunque reconoció el gesto del Estado, dijo: “No puedo aceptar su perdón”.

Sin embargo, pidió a la Gobernación del Magdalena, en donde nació su padre, y a la Alcaldía de Santa Marta, la capital, que la Escuela Normal de Varones de esa ciudad lleve el nombre de su padre.

Igualmente solicitó a la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, que den a los edificios de la Universidad del Atlántico los nombres de profesores asesinados.

Por su lado Freytter Florián, que reside en España, solicitó a las autoridades colombianas buscar y capturar a los responsables de la muerte de su padre. “Ello supone develar la estructura y organización que ordenó el asesinato“, dijo.