Reunidos en un vademecum, estos documentos constituyen un “instrumento” destinado a ayudar a las autoridades locales de la Iglesia en la “delicada tarea de llevar adelante correctamente los casos” que impliquen a religiosos “cuando son acusados” de abusos a menores, explicó el cardenal español Luis Ladaría Ferrer, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en un comunicado.

El papa argentino, que ha convertido la lucha contra las agresiones sexuales en la Iglesia católica una de las prioridades de su pontificado, convocó en febrero de 2019 una cumbre sin precedentes que reunió a 115 presidentes de conferencias episcopales.

En aquella ocasión se comprometió a “dar directivas uniformes para la Iglesia”, evocando referencias legales ya en vigor en el plano civil y canónico.

Los documentos publicados este jueves no proponen nuevas reglas, ni pretenden que la justicia de la Iglesia católica reemplace a la justicia civil, subraya el Vaticano.

El Vaticano redactó un formulario para señalar el delito. El responsable debe informar de la identidad del sacerdote sospechoso, sus diferentes ministerios, la fecha de los hechos y el nombre de la o las presuntas víctimas, las medidas adoptadas por la autoridad eclesiástica así como, en caso de procedimiento penal, el nombre del fiscal y los abogados designados.

Desde hace varios años, la Iglesia católica se encuentra en plena tormenta con las revelaciones constantes de escándalos de agresiones pederastas cometidas durante décadas por sacerdotes o religiosos, a menudo cubiertos por la jerarquía en varios países, en particular Estados Unidos, Chile o Alemania.