Los manifestantes, que se congregaron en una avenida cerca del parlamento, lanzaron piedras y fuegos pirotécnicos hacia los oficiales de la policía antidisturbios, que replicaron con gases lacrimógenos.

Algunos protestantes, adicionalmente, trataron de escalar las imponentes barricadas interpuestas por los uniformados para proteger el edificio del congreso, mientras gritaban “¡Revolución, revolución!”.

Esta es la segunda jornada de movilizaciones que se presenta en la capital libanesa en contra de los dirigentes políticos, a los que responsabilizan por el devastador estallido en el puerto de Beirut, donde estuvieron almacenadas casi 3.000 toneladas de nitrato amónico sin las debidas precauciones.

Debido a las fuertes protestas, Manal Abdel Samad, ministra de Información, y Damianos Kattar, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Administrativo, renunciaron este domingo a sus respectivos cargos.

“Después de la enorme catástrofe del puerto de Beirut, presento mi dimisión al gobierno. Pido disculpas a todos los libaneses porque no hemos sabido responder a sus expectativas”, manifestó Samad.

El violento estallido, de acuerdo con el último recuento oficial de las autoridades sanitarias, ha dejado hasta el momento cerca de 158 personas muertas y más de 6.000 heridos.