Hace días, Duterte anunció que aceptaba la propuesta de su homólogo ruso de suministrar gratis la vacuna en su país y que la probaría antes que la mayoría.

“Cuando la vacuna llegue, me la inyectaré en público. Experimenten conmigo, me parece bien. Si funciona conmigo, funcionará con todos”, dijo en ese momento el mandatario asiático.

Sin embargo, por más que Duterte quiera, esto no va a pasar, de acuerdo con Harry Roque, uno de los portavoces que vela por la salud del presidente.

Roque, citado por el portal Infobae, señaló que Duterte, de 75 años de edad, no debe recibir la vacuna rusa contra el COVID-19 antes del primero de mayo de 2021, semanas después del fin de la fase 3 de los ensayos clínicos.

“El primero de mayo es cuando el PSG (grupo de seguridad presidencial de Filipinas) puede permitirlo, una vez finalizadas todas las pruebas necesarias”, detalló Roque a la prensa.

Las últimas pruebas de Sputnik V también se llevarán a cabo en Filipinas, donde voluntarios pondrán a prueba esta vacuna, de la que Rusia asegura su eficacia e “inmunidad sostenida” por al menos 2 años.

Anna Lisa Ong-Lim, profesora de enfermedades infecciosas de la Universidad de Filipinas, indicó que el cronograma del gobierno para tener una vacuna disponible para mayo era “muy optimista”, finalizó Infobae.

El presidente también aseguró, hace un par de semanas, que el mandatario chino Xi Jinping también le prometió que Filipinas será uno de los primeros países en beneficiarse de algunas de las tres vacunas chinas que más avanzadas están en los ensayos clínicos.