“No aceptaremos acusaciones infundadas, ni que nos difamen ni que se violen nuestros intereses (…) Estados Unidos ha interferido en muchos países en nombre de la democracia, muchas veces causando conflictos”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, en una rueda de prensa celebrada en paralelo a la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo).

El canciller chino agregó que Pekín espera que Washington tome la iniciativa y elimine las “restricciones irrazonables que puso en marcha”, en referencia a los aranceles que impuso a los productos chinos durante la era de su anterior presidente, Donald Trump.

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Wang abogó por una coexistencia pacífica entre las dos potencias, pero reiteró que los dos países tienen que comprometerse a “no entrometerse en los asuntos internos del otro”, en respuesta a una pregunta sobre posibles críticas de Washington a cuenta de la reforma electoral en Hong Kong que prepara la actual cita de la ANP.

El responsable de Exteriores de China indicó que dicha reforma es “absolutamente necesaria para garantizar la estabilidad en Hong Kong”, mientras que sobre la situación de los derechos humanos de la minoría uigur en la región occidental china de Xinjiang, también objeto de críticas por parte de Washington, resaltó que “las acusaciones de genocidio carecen de sentido y están basadas en rumores propagados con malicia”.

Taiwán es otra piedra en el zapato para China

Otro punto de fricción entre ambas potencias es Taiwán, que se gobierna de manera autónoma desde 1949 pero cuya soberanía reclama Pekín: “Para China es una línea roja y no habrá concesiones”, dijo Wang.

“China y Estados Unidos tienen que evitar la confrontación. Somos las dos economías más grandes del mundo y nuestros intereses convergen. China está lista para devolver las relaciones al camino correcto. Creemos que es posible una competencia saludable”, dijo.

Por otra parte, indicó que la prioridad de su cartera en 2021 será “colaborar con el resto del mundo para acabar con la pandemia” y defendió que el país asiático no realiza diplomacia con sus vacunas para el COVID-19.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.