Ene 5, 2026 - 10:32 pm

El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un mensaje que no pasó desapercibido en el contexto de la crisis venezolana y de las crecientes tensiones internacionales.

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“Este es NUESTRO hemisferio y el presidente Trump no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada”, dice el texto difundido en redes sociales, acompañado de una imagen en blanco y negro del mandatario con la frase “This is OUR hemisphere”, resaltando la palabra ‘our’ (nuestro)  en rojo.

Este es el trino en cuestión:

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¿Regreso de doctrina Monroe?

El mensaje marca un giro discursivo contundente. No se trata de un llamado diplomático ni de una exhortación multilateral, sino de una afirmación de control estratégico sobre América Latina. El lenguaje utilizado recuerdala Doctrina Monroe, formulada en el siglo XIX, que planteaba a la región como área de influencia exclusiva de Washington.

El uso de símbolos, colores y una estética sobria refuerza la idea de autoridad y advertencia. No hay referencias a aliados ni a cooperación regional: el énfasis está puesto en la posesión del territorio geopolítico y en la seguridad nacional estadounidense.

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Venezuela, el detonante de un mensaje continental

Aunque el foco inmediato parece ser Venezuela, el alcance del mensaje va mucho más allá del régimen de Nicolás Maduro. En el trasfondo está la presencia y el interés creciente de potencias como Rusia, China e Irán en la región, particularmente en el país caribeño.

Estados Unidos no solo estaría advirtiendo a Caracas, sino también enviando una señal directa a esos actores externos sobre los límites que no está dispuesto a tolerar en el hemisferio occidental. En ese sentido, Venezuela funciona como catalizador de una postura más amplia: el reposicionamiento de Washington como garante —y dueño— del orden regional.

Este tipo de comunicación rompe con el lenguaje diplomático tradicional y plantea un escenario de mayor confrontación. Para América Latina, el mensaje implica quedar atrapada en medio de una disputa geopolítica que no necesariamente responde a sus propios intereses.

Un punto de quiebre en la relación hemisférica

La contundencia del mensaje del Departamento de Estado podría marcar un antes y un después en la relación de Estados Unidos con la región. La idea de soberanía compartida o respeto por la autodeterminación de los países queda relegada frente a un discurso de seguridad y control.

Desde el punto de vista comunicativo, la estrategia es eficaz: clara, intimidante y fácil de viralizar. Desde el punto de vista político, abre interrogantes profundos sobre el margen de maniobra de los gobiernos latinoamericanos y el riesgo de una escalada de tensiones.

Más que un mensaje coyuntural, la imagen y el texto parecen anunciar una etapa de mayor dureza en la política exterior estadounidense hacia América Latina. Un recordatorio explícito de que, para Washington, el hemisferio sigue siendo un tablero propio y no un espacio de iguales.

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