“Lo que nos ha caído a nosotros es como una pesadilla, la verdad esto no se lo deseo a nadie”, asegura Juan a la AFP.

Sus cinco familiares fallecidos fueron sepultados en un mismo cementerio ubicado en Lurín, un distrito rural del sur de Lima, pero pocos pudieron acudir a los sepelios debido a las restricciones por la emergencia sanitaria.

“Éramos siete hermanos, como los días de la semana, pero ahora hemos perdido a tres”, se lamenta Juan, quien también se enfermó de coronavirus, igual que su esposa y su hija.

Antes de ser diezmados por el temido virus, 17 miembros de la familia Díaz vivían en una casa multifamiliar de cuatro pisos en Chorrillos, un populoso distrito costero del sur de Lima.

En esa casa celebraron su última fiesta familiar, cuando Cecilio (padre de Juan) cumplió 80 años, el 22 noviembre, sin imaginarse entonces que pronto vivirían una pesadilla.

Además de los cinco decesos, cuatro miembros de la familia permanecen internados en la Villa Panamericana, que después de hospedar a deportistas de todo el continente en los Juegos de Lima 2019, fue habilitada como hospital de emergencia por la pandemia.

“No sabemos cómo llegó el virus”

La tragedia de la familia Díaz empezó el 24 mayo, con la muerte de Ernesto (hermano de Juan), quien era fiscalizador de la municipalidad de Chorrillos:

“Mi hermano menor falleció hace dos meses. Después de él, falleció mi papá y a la semana murió mi hermana, que fue su enfermera de cabecera. Después de una semana más, falleció mi mamá y el último de mis hermanos”.

“Hemos quedado destruidos completamente, ahora nos toca reconstruir a la familia con los que quedan”, agrega Juan, quien estuvo hospitalizado 15 días en la Villa Panamericana.

Juan abraza, emocionado, un cuadro con las fotografías de sus padres en una sala de su casa. No solo siente mucha tristeza por haberlos perdido, sino también porque no pudo asistir al entierro de su mamá.

Hasta el momento, los Díaz desconocen cómo llegaron los contagios.

“No sabemos cómo se metió el virus en mi casa, pero el primero en caer como víctima letal fue mi papá”, dice a la AFP el hijo del difunto Ernesto Díaz (hermano de Juan), quien se llama igual que su padre.

De 32 años, Ernesto hijo explica que dos semanas después del contagio de su padre, él y su abuelo Cecilio (que era diabético) se infectaron. El anciano falleció el pasado 11 de julio en un carro, mientras era llevado al hospital Edgardo Rebagliati del Seguro Social.

“Todos somos asegurados, pero no hemos encontrado apoyo en el seguro”, reclama Juan.

Luego, el 18 de julio, falleció Maribel (hermana de Juan), quien sufría de asma y había atendido a su padre. Finalmente, el 28 de ese mismo mes, murieron Edith y Willy, los otros 2 hermanos de Juan.

“La vida continúa”

En la casa familiar, donde celebraron esta semana una misa virtual en memoria de sus seres queridos, conservan fotografías de ellos y en una pared se lee: “Siempre estarán en nuestros corazones”.

En las últimas semanas, cinco miembros de la familia fueron dados de alta del hospital, pero otros cuatro aún permanecen en la Villa Panamericana.