El documento también pedía su renuncia a toda solicitud de residencia o de refugio, o al estatus de refugiado en caso de que lo tuviera, denunciaron asociaciones de inmigrantes.

Los colombianos —que llevan un mes acampando delante de la embajada de Colombia en Santiago de Chile— y unos 50 ecuatorianos habrían suscrito las condiciones del gobierno chileno, que se prevé que financie su vuelo de retorno, según la Coordinadora Nacional de Inmigrantes.

“Ellos saben lo que significa, pero no tienen trabajo ni un lugar donde vivir y quieren volver a su país, sí o sí. Son conscientes de que les están haciendo chantaje, pero es lo que hay”, dijo a Efe el presidente de la asociación, Héctor Pujols.

Algunos de los inmigrantes varados se quedaron sin poder retornar a su país luego de la cancelación de sus viajes por la pandemia del coronavirus, mientras que otros se vieron afectados por el cierre de fronteras de ambos países latinoamericanos.

“Se dice que es voluntario, pero cuando una persona perdió su trabajo, su casa, e incluso el apoyo de su propio país, la verdad es que no hay libertad para firmar; no tienen otra opción”, indicó el director del Servicio Jesuita a Migrantes, José Tomás Vicuña.

La Coordinadora Nacional de Inmigrantes presentó un recurso de amparo a la Corte de Apelaciones de Santiago, que al ser admitida a trámite dejó sin efectos el compromiso de no reingresar a Chile en los próximos 9 años.

“Es difícil que sea definitivo, pero en términos políticos es un golpe duro”, señaló Pujols.

Un cuestionado plan migratorio

La declaración jurada y las condiciones que contiene ese compromiso se enmarcan en el Plan Humanitario de Regreso Ordenado, aprobado wn 2018 por el gobierno de Sebastián Piñera y dirigido principalmente a los haitianos en Chile que quisieran regresar a su país, por problemas con el idioma, por las dificultades para encontrar empleo o viviendas adecuadas, o por otros motivos.

En ese entonces, dicha campaña fue calificada de “deportación encubierta” y de “desproporcionada” por varias organizaciones, pero el Ejecutivo alegó que se trataba de una “opción voluntaria”.

Dadas las condiciones actuales por la COVID-19 y la precariedad en la que viven cientos de migrantes en la capital chilena, durmiendo en carpas y sufriendo el frío del invierno austral, el director del Servicio Jesuita a Migrantes fue tajante: “Esto no es humanitario”.

“Es miserable”, añadió Pujols, quien señaló que hay unos 50 bebés y niños viviendo en la intemperie.

Cientos de migrantes acampando en Santiago

En pleno auge del coronavirus SARS-CoV-2 en Chile, que registró hasta este miércoles un total de 148.496 contagiados y 2.475 fallecidos, muchos de los migrantes que llegaron al país en los últimos años han perdido sus trabajos, han gastado sus últimos recursos o se han quedado sin vivienda por falta de dinero para pagar alquiler.

El grupo de colombianos viajará de vuelta a su país próximamente, luego de que se cancelara el vuelo programado por este martes, aseguraron a Efe fuentes del Ministerio de Exteriores.

El mismo viaje traerá de vuelta a chilenos varados en Colombia que han solicitado la repatriación.