En la red social, y al lado de dos fotografías, el artista le dio un sentido adiós a su madre, con quien pudo estar los últimos meses y a quien vio morir en sus brazos.

“Con mi mano en su pecho, sentí como el corazón de mi madre tranquilamente dejó de latir”, contó Sebastián, antes de asegurar que mantiene firmes sus “incontrolables ganas de abrazar sin miedo este momento”, pues le dedicó a su mamá el tiempo que necesitaba.

Yepes, aunque no especificó la enfermedad que se llevó a la señora, detalló que pasó los últimos meses cuidando de ella. “Claro que me partía por dentro al verla retorcerse por el dolor físico que sus células le generaban, pero para mi fue un regalo de Dios poderla acompañar, mimar, distraer, proteger y disfrutar”.

Al final, luego de compartir un poco más de su experiencia en los últimos días, Sebastián dejó dos reflexiones, una personal, y una con una frase que le envió un amigo: “¿Qué esperamos nosotros para entender que este paseo es muy cortico, y que es un regalo infinito el hoy?”, y “Qué necio es el humano que nacer no pide, vivir no sabe, y morir no quiere”.

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A las 12:18 am con mi mano en su pecho, sentí como el corazón de mi madre tranquilamente dejó de latir… Un amado amigo me compartió unas palabras hermosas acerca de cuando la vida nos sacude, y como si fuéramos un recipiente dicha sacudida termina regando lo que adentro contenemos. Podré regar unas cuantas lágrimas, es normal, pero les juro que siento más ganas de regar inmenso amor incondicional, alegría, y gratitud. También mantengo firmes mis incontrolables ganas de abrazar sin miedo este momento, y abrazarlos a ustedes también. Tal vez podría uno pensar que fueron duros y tristes estos últimos meses en los que sin miedo al futuro me di a la tarea de cuidar a mi madre; claro que me partía por dentro al verla retorcerse por el dolor físico que sus células le generaban, pero para mi fue un regalo de Dios poderla acompañar, mimar, distraer, proteger y disfrutar. Pienso también que de no haber sido por su enfermedad, yo no habría sido capaz de encontrar otra “ razón de peso “ para frenar mi ansiedad diaria de querer como todos, ser alguien en este mundo tan distraído de lo verdadero y tan atormentado por las urgencias del ego. Pero pues bueno, fui valiente y disfruté junto a mi amá, como un niño chiquito cada cosa que vivimos en sus últimos meses de su presencia física en esta tierra. Mi madre jamás se quejó, jamás culpó a Dios por su proceso de purificación física a través de una enfermedad durísima. Entonces que esperamos nosotros para entender que este paseo es muy cortico, y que es un regalo infinito el hoy? Escuché esto: Que necio es el humano que nacer no pide, vivir no sabe, y morir no quiere. Los amo mucho y gracias por llevarme en sus corazones.

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