Hasta ahora, admite la también presentadora en su columna de El Tiempo, ha estado “mal-leyendo” a sus autores favoritos que, en todo caso, la ponen “a viajar en un infinito de preguntas”.

Habla, entre otros, de Friedrich  Nieztsche, Martin Heidegger y Jacques Derrida, cuyos textos lee porque le gustan, aunque también admite que “no necesariamente” entiende.

Lo que sí entendió es que podía darles un orden a sus lecturas “erráticas” comenzando por el principio, es decir, “estudiando a los primeros maestros y sus escuelas de pensamiento con un método adecuado y el debido detenimiento”.

“Por eso decidí matricularme en el pregrado de Filosofía en la Unad (Universidad Nacional a Distancia), gran alternativa de educación pública para quienes no siempre podemos asistir a clases personalmente”, escribe Margarita Rosa.

Y lo hace entusiasmada porque sostiene: “De la mano de mis compañeros y bajo la preciosa guía de mis profesores, espero poder entrarles a mis amados titanes [sus autores favoritos] con los recursos que ofrece la academia y el respeto (o el irrespeto) que se merecen, para así sufrirlos y gozarlos con más intensidad”.

“Vine a este mundo con muchas inquietudes filosóficas. Desde que fui consciente de estar viva he andado como un ánima en pena dentro de mí misma, aterrada con eso”, agrega Margarita Rosa. “Encontrar pensadores que atraviesan ese asombro y, como hábiles artesanos, elaboran todo un sistema de conceptos para comprender el mundo es una gran noticia para mí”.

En su cuenta de Twitter, Margarita Rosa dice orgullosa: “Ya soy estudiante de Filosofía en la UNAD”, e invita a sus seguidores dentro de cinco años a su grado. Posa con Viviana Vargas, decana de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades y algunos de sus profesores.

La imagen es consecuente con la forma como cierra su columna en el diario capitalino: “Mi meta, más que el título, es ser alumna –mi estatus favorito– y, ojalá, quedarme ahí para siempre”.