El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El cine, a través de nuevas producciones, nos enfrenta una vez más con los horrores que la humanidad juró no repetir. Películas como “Nuremberg: El juicio del siglo” (2025) y “La desaparición de Josef Mengele” abordan, desde ángulos opuestos, la justicia y la impunidad en la posguerra. Mientras la primera se centra en los emblemáticos juicios contra el liderazgo nazi tras la Segunda Guerra Mundial, la segunda deja al descubierto la huida y evanescencia de uno de los responsables del Holocausto, el médico de Auschwitz, Josef Mengele, quien jamás compareció ante un tribunal.
Ambos largometrajes se entrelazan, mostrando el contraste entre la victoria jurídica en Núremberg y el fracaso, representado en la impunidad de algunos autores del genocidio. Núremberg, la ciudad que años antes había dado nombre a las leyes que institucionalizaron el antisemitismo en Alemania, sería finalmente testigo de la instauración de un nuevo paradigma de justicia internacional. De acuerdo con el texto, esas mismas Leyes de Núremberg de 1935 convirtieron en política estatal la exclusión y persecución sistemática de la población judía, sentando las bases jurídicas que conducirían al exterminio.
Los Juicios de Núremberg, encabezados por el juez estadounidense Robert H. Jackson y un grupo de fiscales entre los que se destacaron Benjamin Ferencz y Robert Rosenthal, validaron que los crímenes contra la humanidad no pueden ser justificados por leyes nacionales ni obediencia debida. Fueron hombres como Hermann Göring, mariscal y figura central del Tercer Reich, quienes ocuparon el banquillo de los acusados. Göring, reconocido por su inteligencia y manipulación, buscó controlar el proceso hasta el último momento, suicidándose antes de su ejecución, según el relato recuperado por Infobae y otros medios citados en el texto.
Junto a él, altos jerarcas como Joachim von Ribbentrop, Alfred Rosenberg, Wilhelm Keitel y Julius Streicher —este último editor del periódico Der Stürmer, clave en la propaganda antisemita— fueron sentenciados y ejecutados en octubre de 1946. La resonancia de sus actos y palabras, como el grito “¡Purimfest 1946!” de Streicher antes de morir, todavía alimenta interpretaciones y discusiones, según el análisis del artículo.
Un aspecto fundamental es la formulación del término “genocidio” por Rafael Lemkin, quien presionó para que los tribunales reconocieran el exterminio masivo como un crimen singular, aunque la figura jurídica no existiera en ese entonces. El aporte de Lemkin fue vital para la posterior Convención de Naciones Unidas sobre genocidio.
Algunos responsables lograron huir, como Adolf Eichmann y Klaus Barbie, capturados posteriormente, y Josef Mengele y Heinrich Himmler, quienes evadieron la justicia hasta la muerte. Ellos representan los límites y desafíos que enfrentó la justicia en la posguerra.
El texto recuerda que este capítulo debe honrar sobre todo a las víctimas. Figuras relevantes de la cultura mundial, como las hermanas de Franz Kafka y Sigmund Freud, perdieron la vida en los campos de exterminio, simbolizando el golpe irreparable que sufrió el patrimonio intelectual europeo. La labor de recordar, a través del cine, esta tragedia es advertencia y memoria viva para evitar que palabras, propaganda y leyes discriminatorias abran nuevamente el camino al horror, como concluye citando a Rainer Maria Rilke.
¿Qué importancia tuvieron los juicios de Núremberg en la historia del derecho internacional?
Los juicios de Núremberg marcaron un antes y un después en la historia del derecho internacional, al establecer por primera vez la responsabilidad penal individual de líderes estatales frente a crímenes contra la humanidad. Según lo relatado en el artículo, allí se determinó que ni la obediencia a órdenes ni las leyes nacionales pueden ser excusas para cometer atrocidades, sentando las bases para la jurisprudencia sobre genocidio y crímenes de guerra.
¿Quién fue Josef Mengele y por qué “La desaparición de Josef Mengele” es relevante hoy?
Josef Mengele, apodado el “Ángel de la Muerte”, fue médico en Auschwitz y responsable de terribles experimentos sobre prisioneros. Según el texto, logró escapar tras la guerra y morir impune, simbolizando los límites de la justicia de posguerra. “La desaparición de Josef Mengele” es relevante porque recuerda el peligro de la impunidad y la importancia de seguir buscando memoria y justicia para las víctimas del Holocausto.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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