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“El jardín del mundo”, la más reciente novela de Pablo Montoya, explora los profundos vínculos entre el arte, la religión y la libertad a través de historias entrelazadas. De acuerdo con la información presentada, la obra surge de la admiración del autor por "El jardín de las Delicias", el conocido tríptico del pintor neerlandés Jheronimus Bosch, llamado El Bosco, que está en el Museo del Prado en Madrid, España. Este icónico cuadro, lleno de simbolismo religioso y visualmente complejo, se convierte en el eje y detonante de la novela.
Montoya, oriundo de Barrancabermeja, estructura el libro en dos narraciones principales. Por un lado, desarrolla una recreación de la vida de El Bosco, un pintor profundamente marcado por el entorno religioso europeo de la época. Por el otro, cuenta la historia de José Diego Vargas, pintor nacido en el Nuevo Reino de Granada, quien al descubrir la obra de El Bosco, encuentra también su propio destino artístico. Según explica el mismo autor, ambos personajes están vinculados al trabajo para el clero y los monasterios, revelando cómo los artistas de esos tiempos debían moverse dentro de ambientes estrictamente religiosos.
En la novela, la religión y la figura de Dios están siempre presentes, reflejando la influencia que las creencias y la institución católica tenían sobre la vida y la producción artística. Como argumenta Montoya, la creación artística de entonces estaba profundamente controlada por el poder religioso, que regulaba la imaginación, los cuerpos, el deseo y el amor mismo. La novela se configura como una crítica a ese establecimiento católico, aunque sus protagonistas sean cristianos. Esta tensión se ve claramente en el personaje de Vargas, presentado como erasmista —seguidor de las ideas de Erasmo de Róterdam—, una postura que, según Montoya, resultaba casi revolucionaria en la Nueva Granada, al desafiar las estructuras conservadoras de su tiempo.
Por este motivo, “El jardín del mundo” puede leerse como un canto a la libertad, especialmente la libertad del amor, en una época de fuerte represión ideológica. Montoya asume la perspectiva de quien fue educado en el catolicismo, pero aborda su relato desde una posición crítica, buscando impregnar a sus personajes de rebeldía frente a la autoridad eclesiástica.
¿De qué trata la novela “El jardín del mundo” escrita por Pablo Montoya?
La novela narra dos historias paralelas: la vida de Jheronimus Bosch, conocido como El Bosco, y la de José Diego Vargas, pintor del Nuevo Reino de Granada. Ambas líneas abordan la relación entre sus protagonistas, el arte y la influencia de la religión en una época de fuerte control social y creatividad restringida.
¿Por qué la religión y la figura de Dios son tan importantes en “El jardín del mundo”?
En la obra, tanto la religión como la figura de Dios tienen un peso central porque reflejan cómo el clero y el poder religioso condicionaron las vidas, los cuerpos y la imaginación de los artistas. Este tema está presente en la novela como crítica al control espiritual y social ejercido en esos tiempos.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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