Noticias de Manizales y Caldas: todo en actualidad, investigación, deportes, vías y noticias de la región en La Patria.
Según el Departamento Nacional de Estadística (DANE), Manizales y su área metropolitana, Villamaría, lograron un hito relevante en materia laboral al finalizar el último trimestre del 2025 con una tasa de desocupación del 7,4%. Este índice representa la cifra más baja de los últimos 18 años y ubica a la región en la quinta posición nacional con menor desempleo durante este periodo. La comparación con el mismo lapso de 2024 evidencia una notoria mejoría: el desempleo descendió 1,5 puntos porcentuales, lo que equivale a cerca de 2.747 personas menos sin empleo.
En términos de ocupación, el número de personas con trabajo ascendió a 248.403, un incremento de 17.452 frente al año anterior. Este aumento denota una mayor dinámica en el mercado laboral, acompañado por una disminución en la población por fuera de la fuerza de trabajo, que pasó de 170.440 habitantes a 161.617, es decir, 8.823 personas menos en esta condición. Según Juan Felipe Jaramillo, analista económico y exsecretario de Planeación de Caldas, el balance del informe es positivo y está alineado con las metas planteadas por la administración municipal, que había proyectado cerrar el año con cifras de desempelo de un solo dígito.
Otro dato importante es el aumento en la Tasa Global de Participación, indicador que mide a las personas activamente involucradas en el mercado laboral y que creció del 59,8% al 62,4% entre los dos periodos analizados. Sin embargo, este panorama alentador convive con la expansión de la informalidad laboral, que en la región se incrementó hasta alcanzar el 37,5%. Aunque Manizales sigue siendo la segunda ciudad con menor proporción de trabajadores informales a nivel nacional, el alza de 3,3 puntos porcentuales supone que 14.166 personas más trabajan sin las condiciones y garantías exigidas legalmente, frente a tan solo 3.286 nuevos empleos formales.
A nivel nacional, el DANE reportó que la tasa de desempleo de diciembre de 2025 fue del 8%, la mejor en 24 años. El contraste, sin embargo, persiste en cuanto a la calidad del empleo: de los 248.403 trabajadores en Manizales y Villamaría, 93.151 lo hacen en condiciones informales, sin cotizar a salud ni a pensión, incluyendo trabajadores por cuenta propia y familiares no remunerados.
Los sectores económicos que más impulsaron el empleo en la región fueron industrias manufactureras, que sumaron 5.412 puestos sobre el año anterior, seguidos por transporte y almacenamiento con 4.466 nuevos empleos, y la construcción con 2.094 adicionales. En contraste, el comercio –el mayor empleador local– creció de manera marginal, apenas 30 empleos más. Según datos oficiales, la brecha de género se mantiene: mientras el desempleo masculino fue del 6,4%, el femenino alcanzó el 10,1%, revelando disparidades significativas.
El secretario de TIC y Competitividad de Manizales, Daniel Toro Rendón, reconoció los desafíos vigentes, como la alta carga impositiva sobre las empresas y la prioridad de fomentar empleos de calidad que respondan a la demanda real del mercado. Destacó también la labor conjunta entre administración, empresas y gremios para promover la formalización laboral, mejorar la productividad e incentivar la inversión regional como estrategias para sostener y fortalecer el empleo en la ciudad.
El balance final del analista Juan Felipe Jaramillo resalta el descenso en el desempleo y la mayor participación en el mercado, pero advierte sobre la persistencia de problemas estructurales como la informalidad creciente y el elevado desempleo juvenil, que aunque bajó del 15,3% al 14,5%, sigue por encima del promedio nacional.
¿Por qué persiste el crecimiento de la informalidad pese al aumento del empleo formal?
El avance en la ocupación y la reducción del desempleo podrían sugerir una mejora integral en el mercado del trabajo, sin embargo, el alza de la informalidad muestra que muchos empleos generados no ofrecen garantías plenas de seguridad social ni derechos laborales. Esta tendencia puede deberse a factores estructurales, como la elevada carga tributaria y los costos asociados a la formalización, que limitan la capacidad de las empresas, especialmente las pequeñas, para ofrecer puestos de trabajo completamente formales.
Comprender este fenómeno es esencial, ya que la informalidad implica vulnerabilidad para los trabajadores y una menor recaudación para el Estado, además de un obstáculo para el desarrollo económico sostenible. Analizar las causas de su incremento y buscar alternativas efectivas para superarlas se convierte en un desafío fundamental tanto para las políticas públicas como para los actores privados interesados en fortalecer el entorno laboral regional.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Pulzo.com se escribe con Z
LO ÚLTIMO