“Allá quieren seguir viviendo de exportar petróleo y acabar la vida en el planeta. Son fuerzas de la muerte, así se llamen izquierdistas”, dijo Petro acerca de Venezuela, un régimen con el que lo han vinculado a él en numerosas ocasiones a lo largo de su campaña para llegar a la presidencia.

Frente a esa situación, aseguró que en Colombia quienes quieren mantener esa industria extractivista son el aspirante uribista y favorito en las encuestas, Iván Duque, así como el también derechista y exvicepresidente Germán Vargas Lleras.

Por ello, consideró que “la política ya no se divide en izquierdas y derechas, sino en la política de la vida y de la muerte”.

Insistió en su bandera de campaña, en el sentido de que si gana las elecciones desarrollará una política para separar a Colombia “paulatinamente del petróleo y del carbón”, para lo que puso un límite de diez años.

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“Estoy proponiendo una confluencia democrática como en Chile, de tal manera que los dirigentes que quieran pactar un acuerdo para aplicar un programa común para transitar la economía colombiana hacia la producción” no minero-energética, agregó.

En su intervención, Petro también pidió aprovechar “el paréntesis en la historia del país” que supone la paz para conseguir un cambio de rumbo y derrotar a “la clase política tradicional”.

En su último acto de campaña, Petro se subió al escenario acompañado de su compañera de fórmula y aspirante vicepresidencial, Ángela María Robledo, así como de su familia y varios parlamentarios electos como Aida Avella, Gustavo Bolívar o María José Pizarro.

Entre los asistentes se agitaban numerosas banderas del partido Unión Patriótica, exterminado entre los años ochenta y noventa, así como de la guerrilla Movimiento 19 de Abril (M-19) del que formó parte el propio Petro.

Tampoco faltaron retratos de Carlos Pizarro, el líder del M-19 y padre de María José Pizarro, y quien firmó el acuerdo de paz en virtud del cual se desmovilizaron.