Iván Duque Márquez, bautizado con el mismo nombre que su padre, será el Presidente de Colombia hasta el año 2022. Cumplirá 42 años el 1 de agosto, pocos días antes de su posesión, sucesor de Juan Manuel Santos, bastión de un uribismo revisitado que obtuvo más de 10 millones de votos en la segunda vuelta, y se impuso también democráticamente en el Congreso este año.

Es abogado de la Universidad Sergio Arboleda, cursó un máster en Derecho Económico en la American University y otro máster en Gerencia de Políticas Públicas en la Universidad de Georgetown. Su formación académica siempre estuvo acompañada por el ejemplo de su padre, político antioqueño que fue Gobernador de Antioquia, Ministro de Minas de Desarrollo y Registrador Nacional, entre otros cargos.

Del camino de su padre en la vida pública heredó el gusto por la política, la retórica de los discursos, la disciplina y los libros. La ‘vida pública’, término que hasta hace muy poco puede atribuírsele a Iván Duque en términos de hoja de vida, se disparó apenas a inicios de este año, cuando empezó a figurar como opción del Centro Democrático y especialmente cuando derrotó a Alejandro Ordoñez y a Marta Lucía Ramírez en la consulta interpartidista del 11 de marzo.

Fue entonces cuando el país empezó a saber de él. En una de sus tantas entrevistas afirmó que la  muerte de su padre, ocurrida hace dos años, ha sido el momento más duro de su vida. Se empezó a conocer su carácter, su rol como padre de Luciana, Matías y Eloísa, y con ellos, a su esposa Maria Juliana, la nueva Primera Dama de la Nación, la persona que lo acompañó en los años vivió por fuera del país.

Fueron 12 años en el extranjero, que iniciaron en 2001 cuando Juan Manuel Santos lo envió a trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue allá, en Washington, donde se hizo conocedor y admirador de la política norteamericana, y ejerció como Consejero Principal de la Dirección Ejecutiva para Colombia, Perú y Ecuador, también como Jefe de la División de Cultura, Creatividad y Solidaridad.

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Su vida en Estados Unidos lo alejó de Juan Manuel Santos y, por conexiones del BID (su jefe en el banco Luigi Echeverri o Luis Alberto Moreno, actual presidente de ese organismo) llegó a Álvaro Uribe. Dejó el BID Y se desempeñó como asesor principal en el Panel de Investigación sobre el incidente Mavi Marmara entre Turquía e Israel en la ONU, para integrar posteriormente las listas del Centro Democrático al Senado de la República.

Iván Duque fue Senador entre 2014 y 2018, reconocido por sus compañeros de congreso como mejor senador, en donde impulsó cuatro leyes, la del aumento de la licencia de maternidad, la que instaló desfibriladores en establecimientos públicos, la que permitió el uso de cesantías como seguros educativos, y la ley naranja, que promueve la economía a través del emprendimiento creativo.

Duque, que durante la campaña ha tratado de desprenderse de lo que representa el ala más radical del uribismo, cuenta con una hoja de vida sin mancha en términos de investigaciones, irregularidades y antiguos nexos siniestros. Pero encarna la austeridad del expresidente, sus posturas frente al proceso de paz y, especialmente, una visión de desarrollo económico.

Nunca ha negado el apoyo de Uribe como gestor de su campaña, y su edad supone un relevo generacional, a pesar de las propuestas y apoyos que recibió su campaña que plantean todo lo contrario. Hincha declarado del América de Cali, lector consumado, admirador del rock y el vallenato, conocedor del sector económico, hombre de familia.

Iván Duque representa el regreso del uribismo a la Casa de Nariño, acompañado de Marta Lucía Ramírez en la vicepresidencia, y tendrá el reto –entre tantos- de que su gobierno no sea cuatro años más de polarización.