Si Iván Duque hubiera logrado una votación aplastante, como para ganar en primera vuelta, su triunfo habría podido ser interpretado como un mensaje contundente contra los acuerdos firmados con las Farc.

Así lo planteó en un análisis el portal ‘La Silla Vacía’, para quien la diferencia frente a los otros candidatos que creen que hay que continuar con la implementación de los acuerdos de paz, obliga a “forjar alianzas en segunda vuelta”.

Las modificaciones a los acuerdos de paz con las Farc que ha propuesto Duque tienen que ver con que los responsables de crímenes paguen cárcel antes de llegar al Congreso, y que el narcotráfico no tenga ninguna relación (o conexidad) con el delito político (es decir, que el narcotráfico no sea amnistiable).

Forjar alianzas para Duque es un imperativo no porque el porcentaje que obtuvo (39,13 %) no sea significativo sobre Petro (25,09 %), sino porque si los perdedores se alinean con este último podrían permitirle pelear la presidencia.

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“El tema de paz es el que va a modificar las alianzas centrales. Humberto y Clara López ya están en unas conversaciones, hay un documento y van para allá (a apoyar a Petro)”, dijo el analista Ariel Ávila en Caracol Radio.

“La gran pregunta es Fajardo. Ahí no va a ser tan claro y van a ser definitivas las siguientes 48 horas”, agregó Ávila. Asumiendo que Fajardo pueda transferir sus votos, es el candidato más deseable, pues obtuvo el 23,74 %.

Eduardo Pizano, analista invitado por Noticias Caracol, precisó sobre los posibles acercamientos de Duque y Petro a los electores de Fajardo para ir a la segunda vuelta dependen más de la confiabilidad que ellos puedan transmitir.

“Creo que el lectorado de Fajardo es culto, maduro, de opinión, que busca es un país distinto al que proponen los otros dos candidatos y el que la agenda va a ser muy de lo Fajardo y quien logre tener más credibilidad de lo que proponía Fajardo es quien se quedará con la Presidencia”.

Pero lograr esas alianzas no será fácil; Vargas, Fajardo y De la Calle comparten el mismo dilema.

A pesar de que en varias entrevistas Vargas Lleras ha dicho que hará lo que esté en sus manos para frenar la llegada de la extrema izquierda al poder (encarnada por Gustavo Petro, y las Farc), también ha manifestado su apoyo a los acuerdos de paz.

“Veo con horror que sectores de extrema izquierda asuman el control del Estado. Haré lo que esté a mi alcance para evitar que eso ocurra”, dijo en una de las entrevistas, concedida al periódico El País, de Cali el pasado mes de enero. Un temor que ha hecho público en innumerables oportunidades y que ha convertido incluso en eslogan de campaña.

Vargas Lleras había dicho que sus principales objeciones a los acuerdos de paz ya habían sido resueltas por decisiones de la Corte Constitucional: como la pérdida de beneficios concedidos por los acuerdos a aquellos que reincidan; y la negación de la posibilidad de que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) juzgara a “48 millones de colombianos” (terceros involucrados en el conflicto armado).

Vargas Lleras se ha resistido a referirse a una eventual alianza con el uribismo, y ha reducido todo a coincidencia de preocupaciones. Pero descabezado en la primera vuelta, los términos de una alianza para frenar a Petro están sobre el tapete.

Humberto de la Calle está enfrentado a un dilema similar, con la diferencia de que su jefe, el director del partido liberal, César Gaviria, ya ha sido acusado de buscar eventuales alianzas para la segunda vuelta.

El exviceministro del Interior Luis Ernesto Gómez, en la campaña de De la Calle, dijo que no entendía cómo el expresidente Gaviria podría estar pensando en una coalición con el uribismo cuando su candidato, Duque, es el único que pretende echar para atrás el acuerdo de paz que se ha defendido por años.

Gaviria dejó entrever esta búsqueda de alianzas para segunda vuelta en una entrevista con Yamid Amat, donde también llamó la atención sobre los acuerdos de paz.

“(Si Humberto de la Calle no pasa a segunda vuelta) nos tocará decidir entre los candidatos que queden qué hacemos y qué no hacemos, en el sentido de ver si encontramos suficiente voluntad para llegar a unos acuerdos que son esenciales para nosotros… para nosotros el cumplimiento de los acuerdos de paz sigue siendo punto crucial, sobre todo con las decisiones que comprometen al Estado y que quedaron claramente definidas por la Corte Constitucional”, dijo Gaviria a El Tiempo.
Pero Gaviria no tiene todo el control del partido liberal. Darío Arizmendi reveló que el congresista Juan Fernando Cristo se irá con Gustavo Petro, por defender los acuerdos de paz.

Sergio Fajardo no ha hecho un pronunciamiento sobre un eventual alineamiento con los candidatos que pasaron a segunda vuelta, pero sus coequiperos, Jorge Enrique Robledo, del Polo, y Claudia López, de la Alianza Verde, han planteado la posibilidad del voto en blanco, pues no quieren participar de la polarización en la que quedó enfrascado el país entre las izquierda y la derecha (entre el Sí y el No).

“Le voy a dar otra respuesta para que vea que sí le contesto: entre las opciones posibles para segunda vuelta hay que incluir el voto en blanco. No lo estoy proponiendo. Pero es un derecho ciudadano que no se puede descartar”, dijo Robledo luego de varias evasivas.

A su turno, Claudia López, fórmula vicepresidencial de Fajardo, dijo que no votaría ni muerta por el candidato de Uribe, ni por Vargas Lleras.

“Han gobernado por 16 años este país y se han robado todo, se han robado las elecciones, se han financiado con Odebrecht, han cometido ‘falsos positivos’. ¿Qué es lo que están esperando que cambie? ¿El títere? El maestro de esa orquesta es el mismo y se llama Álvaro Uribe Vélez, de manera que ni por Uribe ni por Germán Vargas. Prefiero votar en blanco. Eso yo lo tengo claro. Y si pasa una opción alternativa, pues ya hay una opción”, dijo López a Publimetro.

“Yo creo que Jorge Robledo (miembro de la coalición Colombia)  va a promover voto blanco, el Partido Verde va con Petro y Sergio Fajardo no va a decir nada”, dijo Ávila.

En el caso del Polo y de la Alianza Verde es claro que la base de esos partidos está más cerca de Petro que de Duque.