La columna en el diario El Tiempo empieza revelando su edad, un número que según ella son los años que tiene el conflicto armado en Colombia. Y dice que en todos esos años por los que han pasado varios presidentes, ella nunca ejerció el voto por ninguno.

Sus razones, que podrían tacharse de egoístas e incluso perezosas, las nombra en medio de una dualidad entre su propio bienestar y la distancia que siempre le ha producido la figura del político. De esta manera, reitera, no ha sido activa en la vida democrática con el voto.

Hasta hoy.

“Voy a estrenar mi voto por una persona que pertenece a uno de los gremios más admirables pero más manipulados por el espectáculo político: el de los maestros”, dijo De Francisco.

Y lo justifica, como quien da una declaración de principios, de la siguiente manera:

“Mi voto no es aritmético ni calculado, ni en contra de sus también muy calificados rivales. No será un voto mesiánico por “el que es”, ni por “el mejor”, pero sí por su disposición abierta a la diferencia. Será un voto por el equipo diverso y capaz que lo rodea, afín con el intenso énfasis que su programa hace en la lucha contra la corrupción”.

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Aunque no queda claro de qué se trata la “disposición abierta a la diferencia” (¿tolerancia, legalización, inclusión?), la actriz ya había explicado las razones de su voto e inclinación por el antioqueño después de que salió publicada la entrevista que ella le hizo para Revista Bocas.

En su cuenta de Instagram escribió que “su programa de gobierno me parece muy equilibrado y coherente. Además, estoy sintonizada con la convicción de que gobernar es, ante todo, educar. Educar para crear pensamiento crítico, personas libres, no moldes, ni ideologías fijas”.

Otro logro de la campaña de Sergio Fajardo, sacar del closet político a Margarita Rosa de Francisco.