
En los últimos doce meses, con corte a mayo de 2025, Colombia registró 32.549 desistimientos en la compra de vivienda nueva, según datos de Coordenada Urbana de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).
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Este fenómeno, que refleja un aumento del 44 % frente al mismo periodo de 2022, plantea desafíos para el sector constructor en un mercado que se ha reducido notablemente, explicó Portafolio.
Del total de desistimientos, el 76 % (24.744 casos) corresponde a viviendas de interés social (VIS), mientras que el 24 % (7.805 casos) se dio en el segmento No VIS. Bogotá, Atlántico, Cundinamarca, Antioquia, Tolima y Bolívar concentran el 70 % de las cancelaciones.





En términos absolutos, Bogotá lidera con 7.993 desistimientos (21 % de las ventas), seguida por Atlántico con 3.996 (27,4 %), Cundinamarca con 3.570 (20,6 %), Antioquia con 2.735 (14,2 %), Valle con 1.853 (14,3 %) y Magdalena con 1.105 (20,1 %).
Sin embargo, los departamentos con mayor incidencia proporcional son Tolima, Huila y Bolívar. En Tolima, el 37,2 % de las ventas terminaron en desistimientos (2.579 casos); en Huila, el 35,6 % (842 casos); y en Bolívar, el 30,2 % (2.498 casos).
“En estos departamentos, de cada 10 personas que compran vivienda, entre 3 y 4 desisten”, afirmó Guillermo Herrera, presidente de Camacol, citado por el rotativo.
Aunque los desistimientos disminuyeron respecto al año anterior, su nivel sigue siendo preocupante en un mercado que ha perdido dinamismo. En 2022, se comercializaron más de 232.300 viviendas con 22.676 desistimientos (10 % de las ventas), mientras que en 2025 representan el 21 % de un mercado mucho más reducido.
¿Por qué crecen los desistimientos de vivienda en Colombia?
Factores como presiones inflacionarias, altos costos financieros y cambios en políticas de vivienda, como el programa Mi Casa Ya, han impactado el sector. “A pesar de que las tasas de interés han vuelto a niveles históricos, los desistimientos en VIS siguen altos, lo que refleja las dificultades de los hogares para cerrar las compras en un contexto de desmonte de programas de vivienda”, explicó Herrera, precisó el citado medio.




El segmento No VIS, en cambio, ha estabilizado sus desistimientos en un rango de 7.000 a 8.000 unidades anuales, acorde con promedios históricos. Sin embargo, los desistimientos en VIS evidencian un desafío estructural para el acceso a la vivienda social.
Para el sector constructor, este fenómeno implica un “doble esfuerzo comercial”. “Una vivienda que se comercializa más de una vez genera reprocesos, mayores costos y demoras en la preventa”, señaló Herrera. Esto afecta la planificación financiera de los proyectos y las decisiones de inversión de las empresas.
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