En el negocio mundial del retail, los supermercados siguen siendo uno de los formatos más poderosos y estables de la economía. Aunque el consumidor los asocia con la compra cotidiana de alimentos, productos de aseo y bienes básicos, detrás de cada visita hay estructuras empresariales de enorme escala, redes logísticas de gran complejidad y modelos de abastecimiento capaces de mover millones de unidades cada día.
Por eso, cuando se observa el tamaño de las mayores cadenas del mundo, lo que aparece no es solo un ranking empresarial, sino una radiografía del peso que tiene el consumo masivo dentro de la economía global.
Walmart se mantiene como la gran reina de este negocio. Sus ingresos anuales superan los US$715.900 millones, una magnitud que por sí sola rebasa el tamaño del PIB de países completos como Colombia. Ese dato permite entender que el supermercado, cuando alcanza verdadera escala, deja de ser únicamente un canal comercial y se convierte en una infraestructura económica de primer orden. No se trata solo de vender alimentos; se trata de administrar cadenas de suministro, centros de distribución, tecnología, inventarios, transporte y datos de consumo con una precisión casi industrial.
Detrás de Walmart aparece una élite que confirma que la gran competencia del retail mundial se juega en logística, eficiencia y volumen. Costco, con ingresos por US$275.235 millones, ha consolidado un modelo basado en membresías, ticket alto y rotación eficiente. Kroger, con US$147.642 millones, demuestra cómo una cadena tradicional puede sostener una posición de liderazgo gracias a escala operativa, cercanía con el consumidor y capacidad de adaptación. También figuran Target, con US$104.800 millones, y Albertsons, con cerca de US$80.400 millones, lo que confirma el fuerte dominio de Estados Unidos en este segmento.
Ese liderazgo estadounidense no es casual. El país cuenta con un mercado interno de 345 millones de habitantes, alto consumo per cápita, infraestructura avanzada y una cultura de compra masiva que favorece los grandes formatos. En otras palabras, el tamaño del mercado doméstico ha sido un aliado decisivo para que cinco de las diez mayores cadenas del mundo tengan origen allí. Pero además del tamaño, estas compañías han sabido perfeccionar sistemas de abastecimiento, negociación con proveedores y productividad por tienda, factores que son decisivos en una industria de márgenes ajustados.
Europa conserva una presencia muy relevante. Ahold Delhaize, con ventas cercanas a US$100.700 millones, Carrefour, con aproximadamente US$91.600 millones, y Tesco, con cerca de US$88.800 millones, muestran que en mercados maduros y regulados también es posible construir gigantes del retail. En estos casos, la competencia no solo pasa por precio, sino por diversificación de formatos, fortaleza de marcas propias, sofisticación en la propuesta comercial y capacidad para responder a consumidores más exigentes y sensibles a temas como calidad, conveniencia y sostenibilidad.
Asia aparece representada por Seven & i Holdings, con ingresos cercanos a US$79.800 millones. Su presencia en el Top 10 es especialmente importante porque demuestra que la escala no depende exclusivamente del hipermercado tradicional. El modelo de tiendas de conveniencia, operado a gran densidad y con alta frecuencia de compra, también puede convertirse en una máquina de facturación.
El listado lo completa la canadiense Loblaw Companies, con cerca de US$47.100 millones, mostrando que incluso en mercados más pequeños la concentración y la eficiencia pueden dar lugar a jugadores muy robustos. En conjunto, las diez mayores cadenas del mundo superan los US$1,7 billones en ingresos, una cifra que confirma que el retail de alimentos y bienes básicos sigue siendo uno de los pilares más sólidos de la economía mundial.
Si ese panorama global se mira desde Colombia, la lectura cambia de escala, pero no de relevancia. El mercado local es mucho más pequeño, pero igualmente competitivo y cada vez más exigente. De acuerdo con el cuadro adjunto, el supermercado con mayores ventas en Colombia en 2024 fue Tiendas D1, con US$4.951 millones. Ese dato es especialmente diciente porque confirma que el formato de descuento duro no solo ganó participación, sino que se convirtió en el principal actor del negocio por tamaño de ingresos. Su liderazgo muestra que el consumidor colombiano valora cada vez más la ecuación entre precio, surtido esencial, cercanía y rapidez de compra.
En segundo lugar aparece la portuguesa Tiendas Ara, con US$3.523 millones. Aunque su origen empresarial está vinculado a Portugal, su operación en Colombia ya es una de las más relevantes del comercio masivo. El hecho de que D1 y Ara ocupen los dos primeros lugares evidencia el profundo cambio estructural que ha vivido el mercado: el peso del crecimiento ya no está exclusivamente en las grandes superficies tradicionales, sino en redes extensas, formatos eficientes y tiendas de proximidad con estructura liviana. Es, en esencia, un mercado que se ha movido desde la amplitud del surtido hacia la eficiencia del consumo.
El tercer lugar corresponde a Alkosto, con US$3.028,3 millones, una cifra que ratifica la fortaleza de un jugador que ha sabido combinar tráfico, precio y reconocimiento de marca. En cuarto lugar se ubica Éxito, con US$2.653,7 millones, manteniendo una posición central dentro del supermercado colombiano, aunque ya no como líder absoluto del segmento. Esto revela una transformación importante: Éxito sigue siendo un jugador fundamental, pero el auge del descuento duro ha redistribuido el mapa competitivo y ha obligado a las cadenas tradicionales a repensar su propuesta de valor.
En la quinta posición se encuentra Olímpica, con US$1.816,1 millones, confirmando la vigencia de una compañía con fuerte arraigo regional y buen reconocimiento de marca. Luego aparece Metro/Jumbo, con US$1.073,2 millones, consolidando la presencia de capital chileno dentro del mercado colombiano. Más abajo se ubican Carulla, con US$673,4 millones; PriceSmart, con US$601,4 millones; Surtimax, Super Inter y Surtimayorista en conjunto, con US$583,3 millones; y Makro, con US$449,8 millones.
La composición de este Top 10 deja varias conclusiones. La primera es que Colombia tiene un mercado altamente concentrado, donde pocos jugadores reúnen una parte sustancial de las ventas. La segunda es que el liderazgo ya no depende exclusivamente del formato hipermercado, sino de la capacidad de operar redes extensas, manejar costos bajos y responder a un consumidor mucho más racional en su gasto. La tercera es que el mercado colombiano mezcla capital nacional e internacional, con presencia de compañías de Colombia, Portugal, Chile, Estados Unidos y Holanda, lo que confirma que el país sigue siendo atractivo para distintos modelos de negocio.
También es importante señalar que este ranking no solo refleja tamaño empresarial, sino cambios de fondo en los hábitos de compra. El peso de D1 y Ara confirma una preferencia creciente por compras prácticas, de reposición frecuente y con fuerte sensibilidad al precio. La permanencia de Éxito, Olímpica, Carulla y Jumbo muestra, a su vez, que todavía existe espacio para propuestas más amplias, formatos más completos y experiencias de compra diferenciadas. En otras palabras, el mercado no se volvió homogéneo; se volvió más segmentado y más competitivo.
En síntesis, mientras en el mundo los grandes supermercados muestran que la escala y la logística son la base del liderazgo, en Colombia el cuadro revela que la eficiencia comercial, la proximidad y el control del gasto del consumidor están redefiniendo el orden del mercado. El supermercado sigue siendo un negocio de volumen, pero cada vez más también es un negocio de precisión. Y en ese terreno, quienes mejor entiendan al consumidor, optimicen su operación y protejan su productividad serán los que dominarán la siguiente etapa del retail colombiano.
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