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El año 2025 cerró como uno de los periodos más portentosos para la élite financiera global. Según el reporte de la revista Forbes, los más de 3.100 multimillonarios alrededor del mundo experimentaron una expansión sin precedentes en sus riquezas, sumando colectivamente US$3,6 billones adicionales y llevando el patrimonio global a la imponente cifra de US$18,7 billones. Tal bonanza no fue uniforme: un selecto grupo de diez individuos acaparó más de US$729.000 millones de este incremento, impulsados principalmente por el auge de la inteligencia artificial y unos mercados bursátiles eufóricos, donde índices como el S&P 500 aumentaron un 17% y economías como Canadá, Japón y Alemania mostraron desempeños aún superiores.
El epicentro de este fenómeno estuvo, una vez más, en Estados Unidos. Seis de los diez mayores beneficiarios de este crecimiento son estadounidenses, quienes concentraron más del 85% de la riqueza ganada en este reducido círculo. La influencia de grandes innovaciones tecnológicas y de una coyuntura política que favorecía la acumulación de capital amplificó aún más el efecto. Adicionalmente, la competencia global por liderar en inteligencia artificial y la escalada en valores de empresas tecnológicas redefinieron el mapa de fortunas personales.
El caso de Elon Musk fue el más notable del año. Según Forbes, Musk multiplicó su fortuna en más de US$333.000 millones solo en 2025, llegando a un patrimonio de US$754.000 millones—el registro más alto alcanzado por una sola persona. Los hitos que jalonaron este ascenso incluyeron el aumento en la valoración de SpaceX—que casi dobló su precio y proyecta su oferta pública inicial para 2026—sumado al crecimiento de Tesla y a un paquete salarial que podría elevar su patrimonio hasta el billón de dólares en los próximos años.
Otros magnates tecnológicos estadounidenses como los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, así como los líderes de Nvidia y Oracle, también integraron la lista de los mayores ganadores, motivados por el furor de la inteligencia artificial y el crecimiento acelerado de sus empresas. Google, por ejemplo, superó los US$100.000 millones en ingresos trimestrales y lanzó Gemini 3, consolidando su liderazgo en el sector de IA sin depender de chips de Nvidia para entrenamiento, mientras Nvidia se convirtió en la primera empresa listada en superar los US$5 billones de valoración.
Fuera de Estados Unidos, empresarios como Carlos Slim de México y Amancio Ortega de España destacaron en sectores de telecomunicaciones y moda, respectivamente. Slim capitalizó la expansión de América Móvil y el fortalecimiento del peso mexicano, mientras Ortega cosechó dividendos récord de Inditex e incrementó su portafolio en bienes raíces en Europa y Norteamérica. En Asia, nombres como Masayoshi Son de Japón, al frente del conglomerado SoftBank, apostaron grandes sumas a tecnologías emergentes y proyectos vinculados a centros de datos e inteligencia artificial.
La concentración de riqueza en tan pocas manos plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo y las diferencias entre regiones y sectores, mientras la frontera del billón de dólares para una sola persona parece cada vez más cercana.
¿Cómo influye la inteligencia artificial en la formación de nuevas fortunas?
En el año 2025, la inteligencia artificial desempeñó un papel preponderante en la acumulación de riqueza de los grandes multimillonarios, como lo señala Forbes. Empresas tecnológicas líderes, incluidos gigantes como Nvidia, Google y Oracle, se beneficiaron de la alta demanda de soluciones y chips para IA, lo que elevó tanto sus ingresos como el valor de sus acciones. Estos avances tecnológicos desencadenaron contratos gubernamentales, nuevas líneas de negocio y un aumento considerable en las capitalizaciones bursátiles.
El auge de la inteligencia artificial no solo fortaleció las fortunas individuales, sino también el dominio de determinados sectores y territorios, especialmente en Estados Unidos. Así, la innovación tecnológica se convierte en motor primordial de las nuevas riquezas globales, transformando el equilibrio económico y la estructura social alrededor de las élites económicas emergentes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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